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El boom de las ciudades Wi-Fi

Si hiciéramos una encuesta sobre qué servicios mínimos consideramos que deberían existir en una ciudad, seguramente la gran mayoría pensaría en aspectos como el agua corriente, la luz eléctrica, o los sistemas de transporte. Sin embargo, actualmente se valora la llamada ‘modernidad’ de una urbe por motivos tecnológicos, ya sea a través de la cobertura móvil en el metro o, últimamente, por sus redes Wi-Fi. Y es que las conexiones inalámbricas han dejado de ser de interés solo de unos pocos usuarios, para convertirse incluso en un arma electoral, o en un factor diferenciador entre grandes ciudades.

Al otro lado del Atlántico, ciudades como Filadelfia, Seattle o Toronto han puesto ya en marcha planes reales para convertir estas localidades (y sus áreas metropolitanas) en puntos de acceso inalámbrico a la Red. Incluso, en el caso de la primera, Earthlink baraja la posibilidad de ofrecer sus servicios de alta velocidad por una cuota de 10 dólares mensuales, para aquellos usuarios con ingresos bajos. Además, Google ya revolucionó el sector hace dos años al ofrecer en San Francisco algunos puntos de acceso Wi-Fi completamente gratuitos. En Estados Unidos y Canadá, por tanto, ya existen decenas de iniciativas para implantar este tipo de redes en algunas regiones pero, ¿y en España?

La situación en nuestro país no es comparable con la de estas naciones norteamericanas, más que nada porque normalmente solemos ser algo rezagados a la hora de adoptar nuevas tecnologías. Tan solo hay que acercarse al Aeropuerto de Barajas, uno de los que más tráfico aéreo concentran del mundo, para darse cuenta de que aún está a años luz de otros aeropuertos europeos, en relación a sus conexiones inalámbricas (no solo por calidad, sino por precio). Aún así, parece que en los últimos meses han surgido diferentes iniciativas para convertir algunas ciudades españolas en verdaderos núcleos de conexiones inalámbricas aunque, como suele ocurrir, habrá que esperar hasta su funcionamiento real para comprobar sus características.

Pese a existir experiencias previas en este sentido en España, parece que es ahora cuando los políticos se han dado cuenta de la importancia de esta innovación, y se han puesto manos a la obra para ofrecer sistemas similares en algunas ciudades del país. Ese es el caso de Madrid, donde los candidatos a la alcaldía han encontrado en Internet un tema más de enfrentamiento. Miguel Sebastián, candidato del PSOE, ha prometido una red Wi-Fi gratuita en la capital, con más de 750 puntos de acceso. Si bien algunas iniciativas similares han encontrado una oposición por parte de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones por temas de competencia, este político defiende un modelo en el que exista una gestión privada de la Red.

El PP ha decidido no quedarse atrás, y Esperanza Aguirre también prometió redes Wi-Fi en universidades y centros de formación profesional de la ciudad. Y es que parece que Internet ha conseguido llamar la atención de la clase política, que ahora lo utiliza como arma arrojadiza y de interés común en sus campañas.

Lejos de promesas electorales, existen iniciativas más reales en otros puntos del país. Una de ellas tendrá lugar en Málaga, ciudad que la empresa Fon quiere convertir en la primera urbe Wi-Fi real de nuestro país. Para ello, la compañía espera repartir 2.000 routers que permitirán desarrollar la tecnología en toda la ciudad. Tanto el alcalde de la localidad, como el presidente de esta firma en España, comentaron que ya habían conseguido salvar los posibles obstáculos de la CMT.

Avilés se ha unido también al carro de nuevos proyectos Wi-Fi, gracias a Avilés-CiudadDigital, un programa con el que esperan instalar diferentes puntos de acceso en la ciudad para que los usuarios puedan navegar tranquilamente desde zonas públicas. Otras localidades como Moralzarzal (gracias al proyecto Moralzarzal Digital) o las que componen el Concejo da Estrada en Pontevedra (con A Estrada Dixital), cuentan ya con cobertura Wi-Fi en gran parte de su territorio, para envidia de los núcleos de población más grandes.

Está claro que las ciudades Wi-Fi, pese a la oposición de las operadoras tradicionales, son el futuro. Puede que aún no estemos al nivel tecnológico de Estados Unidos, o que nuestros proyectos no sean tan ambiciosos, pero al menos parece que los encargados de tomar decisiones tecnológicas relevantes se han dado cuenta de la importancia que tiene estar a la vanguardia en este tipo de iniciativas. Eso sí, habría que tener presente el caso de Zamora que, pese a haberse convertido hace unos años en la primera localidad del mundo con conexión wireless operativa (gracias al proyecto Zamora Hot City), vio como ser pionera puede desembocar en un estrepitoso y sonado fracaso.


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