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El capital riesgo continúa su declive

Como cada trimestre, han aparecido los datos de capital riesgo en Estados Unidos, o lo que es lo mismo, el termómetro para conocer el comportamiento de los inversores en las empresas de Nueva Economía. Y la conclusión es clara: el capital destinado a estas compañías continúa su lenta caída tanto en la inversión realizada como en el dinero que entra en los fondos que más tarde harán las apuestas. No obstante, analizando despacio las cifras, se puede concluir que la situación no es tan dramática como sugiere el comportamiento de los mercados de renta variable.

Según el último estudio Money Tree sobre capital riesgo que elaboran la consultora PricewaterhouseCoopers y Venture One, el capital invertido de forma directa en el primer trimestre ascendió a 10.100 millones de dólares. Esto supone una caída del 40% con respecto al último período de 2000, cuando el montante fue de 16.800 millones de dólares. El número de rondas de financiación que se han cerrado en este plazo ha caído el 34%, hasta 692.

Estas cifras no son buenas noticias. El declive experimentado supone la mayor caída trimestral de la inversión del capital riesgo en términos absolutos de la historia. Sin embargo, no hay que ser catastrofista. El comportamiento del dinero que entra en los fondos no es exactamente paralelo a estos datos. El descenso en este caso es del 32% y asciende a 16.100 millones de dólares según la Asociación Estadounidense de Entidades de Capital Riesgo.

Si comparamos la cantidad que entra en los fondos (16.100 millones de dólares) con el dinero realmente invertido (10.100 millones) se puede concluir que la caída de la inversión es mayor que la de la confianza en las empresas de Nueva Economía, principales destinatarias de estas apuestas. Los fondos están acumulando un remanente que en el futuro deberán colocar, por lo que el frenazo puede que se deba a una situación puramente coyuntural provocada por el ambiente de pesimismo tecnológico reinante.

De estos datos se extrae que los inversores, pese al comportamiento de los mercados de renta variable, continúan pensando que el capital riesgo sigue teniendo muy buenas oportunidades que en unos meses se pueden empezar a materializar. Por ello, siguen dedicando una parte de su dinero a esta partida y éste se está acumulando en los fondos que cada vez tienen más liquidez.

La bolsa y la caída de la inversión de capital semilla

La caída del capital semilla y el dedicado a la primera ronda de financiación, es decir, el que permite que una compañía comience a funcionar, es el que se ha visto más perjudicado en el último trimestre. Sólo el 24% de las cantidades invertidas han ido para esta partida frente al 39% del último trimestre del año pasado.

La culpa del fenómeno la tiene la paralización del mercado de OPVs, que es la forma preferida por las entidades de capital riesgo para desinvertir y realizar plusvalías. Al haberse cerrado la posibilidad de estas operaciones por la caída de los mercados, los fondos deben esforzarse por seguir financiando a las empresas en que ya participan antes de buscar nuevas apuestas. El 39% de las rondas de financiación cerradas en los últimos meses ha sido para la primera inyección de capital, mientras que el resto se reparte entre terceras y cuartas rondas de financiación de empresas que atraviesan problemas de liquidez y que no pueden subsistir sin ellas.

Este desinterés por el capital semilla no va a durar mucho tiempo. La entrada de dinero en los fondos que apuestan por nuevas empresas destaca por su vigor. El 36% del capital captado ha ido precisamente para éstos, que han recibido 5.700 millones de dólares que tendrán que gastar en los próximos meses.

Internet pierde brillo atractivo

Las inversiones en Internet han experimentado especial retroceso. Lo mismo que los inversores han abandonado a estas empresas en los mercados de renta variable, lo han hecho en las apuestas directas. Así, el dinero destinado a las mismas se ha contraído el 75%, hasta 7.600 millones de dólares. Teniendo en cuenta que hace sólo tres meses la cifra era de 13.400 millones de dólares, la huida es considerable. En este segmento sólo se salva la inversión destinada a ISPs que ha crecido hasta los 1.100 millones de dólares y que se convierte en la única actividad del sector que sigue creciendo.

La inversión en electrónica y el hardware informático ha caído el 50%, lo mismo que los semiconductores. Incluso las comunicaciones y la biofarmaceutica, que el pasado año mantuvieron el tipo, están viendo llegar la decadencia. El retroceso ha sido del 38% y el 37% respectivamente.

Europa y España

Si la inversión se ha frenado en Estados Unidos, la situación en Europa se puede calificar de parada en seco. Durante el año 2000 el montante invertido en este área fue de 4,4 billones de pesetas, sólo un 7% más que en 1999, cuando se disparó el 74% gracias a la euforia de Internet.

El excepticismo levantado por la Nueva Economía y la falta de una cultura consolidada sobre el capital riesgo va a provocar, según los expertos, una importante caída de esta actividad en Europa, sobre todo en las áreas de tecnología.

En España la situación es aún más preocupante teniendo en cuenta que los ratios de este tipo de inversión son mínimos si los comparamos con el conjunto del PIB nacional. El pasado año las empresas de capital riesgo invirtieron en nuestro país 1.202 millones de euros (200.000 millones de pesetas) y aunque se espera un crecimiento en 2001, este no será tan fuerte como se esperaba en un principio. Hay que tener en cuenta que más del 25% del capital se destina a la Nueva Economía.


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