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El capital riesgo sigue cayendo

Los nuevos datos sobre capital riesgo aparecidos en Estados Unidos vienen a ahondar en la tendencia marcada durante los últimos meses: la apuesta en nuevas empresas realizada por estos fondos se está frenando. Según las cifras de VentureWire, en el primer trimestre de 2001 la cifra invertida fue de 14.500 millones de dólares, una cantidad notablemente inferior a los 20.400 millones de dólares del cuarto trimestre de 2000 y los 27.800 del anterior.

Esto supone que, después de la gran escalada del capital riesgo en 1999 y 2000, son ya tres los trimestres consecutivos en los que éste ha descendido. Una caída tan prolongada no sucedía desde el crash de los mercados de octubre de 1987.

Un total de 1.051 compañías fueron las destinatarias de los 14.500 millones de dólares invertidos hasta el 31 de marzo, una cifra inferior a las 1.855 empresas a las que fueron los 27.700 millones de dólares del primer trimestre de 2000. Es decir, justo un año antes la cifra invertida había sido de casi el doble.

Sin embargo, la situación no se puede calificar, ni mucho menos, de catastrófica. Las previsiones de inversión global del capital riesgo para este año ascienden a 47.000 millones de dólares, poco si lo comparamos con los 108.000 millones de 2000, pero que suponen aún un 15% más que en 1999. Para algunos analistas esto significa que la inversión se va a tranquilizar pero no a reducir.

El capital semilla es el que más cae

El mayor descenso en la inversión del capital riesgo ha sido para lo que se conoce como el capital semilla. Este es la inversión inicial que recibe un emprendedor para crear y poner en marcha su proyecto. Luego vendrán otras rondas de financiación que servirán para crecer e implementar proyectos, pero sin esa inyección inicial no hay empresa.

La caída del capital semilla ha sido de casi el 50% en 12 meses. Frente a las 625 compañías en las que se invirtió en el primer cuarto de 2000, en este año las destinatarias han sido sólo 327. Esto hay que achacarlo al miedo de los inversores que ahora están más preocupados por dar oxígeno a las empresas en las que ya participan y que tienen grandes problemas que para crear otras nuevas.

Esta situación tiene una repercusión directa sobre todo en los fondos exclusivamente tecnológicos. De los 176 que tienen esta consideración en Estados Unidos, sólo dos han tenido beneficios durante este primer trimestre. Para colmo, uno de ellos, Potomac Internet, se dedica a hacer operaciones de shorting, es decir, los beneficios son directamente proporcionales a las caídas experimentadas por el índice Dow Jones.

Servicios de Internet y hardware de red, los más perjudicados

Por sectores, los servicios de Internet y las compañías de hardware de conexión de redes son los que han tenido menores niveles de inversión por parte del capital riesgo. Si el año pasado las empresas que se dedicaban a este tipo de actividades eran las predilectas, este trimestre han conseguido atraer sólo 2.500 millones las primeras y 1.800 las segundas. Hace sólo doce meses, los servicios de Internet, los de telecomunicaciones, y e-commerce eran los que lograban mayores cotas de financiación con 6.800, 2.800 y 2.500 millones de dólares respectivamente.

La situación de los mercados, la gran culpable

La culpa de la recesión que está experimentando el capital riesgo hay que buscarlo en los propios mercados. En este momento, hacer una OPV es un fracaso seguro, pero para estos fondos sacar a bolsa las empresas que han creado es la vía más sencilla, rápida y rentable de deshacerse de sus participaciones y lograr las buscadas plusvalías. Si hoy los mercados tienen un sentimiento negativo hacia ellas (los índices tecnológicos han caído una media del 60% en un año) intentar sacarlas al mercado es una auténtica locura y buscar compradores directos que hagan valoraciones atractivas, casi imposible.

Así, a los fondos de capital riesgo no les queda más remedio que aguantar como sea las inversiones realizadas durante el año pasado y seguir inyectando capital a las empresas para que no vayan a la bancarrota. Una vez rota la burbuja financiera sólo les queda esperar momentos mejores.

También desciende el capital captado

No se puede negar que este ha sido un mal año para el capital aventurero. Después del auge vivido a finales de 1999 y principios de 2000, hoy, cuando los mercados se complican, las entradas de dinero también están cayendo. Si en el 98 se captaron 30.000 millones de dólares y 108.000 millones en 2000, la cifra para este año se espera que sea muy inferior.

Las grandes compañías que se apresuraron a crear sus propios fondos de capital riesgo para no perder oportunidades han sido las primeras en anunciar planes más conservadores para este año. Y es que los fondos corporativos, que en 2000 se incrementaron en un 17%, se están viendo afectados por los mismos problemas que los convencionales. Por tanto, en los próximos meses también serán más prudentes.

HP anunció hace quince días que su cartera de inversiones había perdido más de la mitad de su valor. Dell tenía pérdidas por 1.000 millones de dólares y Oracle ha realizado sólo una inversión en el primer trimestre.

Por su parte, Intel, la compañía que tiene más tradición en este tipo de actividades, ha anunciado que no reducirá el dinero destinado a inversión en startups, pero le resulta difícil justificar apuestas como eToys, que recientemente se ha declarado en quiebra.

La situación en Europa

La repercusión de la caída del capital aventurero en el Viejo Continente va a ser mayor durante este año que en Estados Unidos. Con una menor tradición de riesgo por parte de nuestros inversores, la caída de la inversión será mayor según los analistas. Además, la bajada de los índices de los valores tecnológicos ha sido de media mayor en Europa, por lo que el problema de la salida a bolsa de las participaciones aumenta.

Enrique Grasset, director ejecutivo de la firma de inversión Axcel Group, manifestaba recientemente a Baquia que en Estados Unidos la inversión se dirigía hacia otras actividades, mientras que en Europa prácticamente se había paralizado. \”Aquí nadie sabe lo que está pasando\”, afirmaba, \”la gente no ve motivos para invertir\”.

En España la situación es aún peor. Si observamos que el porcentaje de inversión en el país siempre es menor que en otros estados de la UE y añadimos que las firmas de capital riesgo han comenzado a analizar las inversiones con mucho más cuidado, la situación es muy negativa. \”Tras fracasos como el de Ecuality, buscar financiación en Internet va a ser muy difícil\”, añade Grasset.

Desde la Asociación Española de Capital Riesgo (ASCRI), sin embrago, creen que la situación no es tan mala. Según las cifras que manejan, a lo largo de 2001 la inversión destinada a nuevas tecnología será de 40.000 millones de pesetas. Esta cantidad supone aún una parte mínima del PIB nacional pero es superior a lo que auguran los expertos.

Para esta asociación la inversión no caerá pero el capital riesgo tendrá que cambiar algo su filosofía. Las inversiones se harán a más largo plazo (tres o cuatro años) y la única manera de poder deshacer posiciones será la venta a socios industriales.


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