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El caso Opusdei.com

Con fecha 2 de mayo de 2003, la OMPI decide que la organización religiosa Opus Dei tiene derecho a poseer el nombre de dominio 0pusdei.com. Observe el lector que la primera letra de este nombre de dominio, una supuesta letra “O”, no es una “O”, sino el número cero, que más de una vez se confunde con dicha letra, o dicho de otra forma: alguien aprovechó la confusión del número con la letra para, de esta forma, poder ser titular de un nombre de dominio casi idéntico al que realmente quería.

¿Cómo reaccionó el Opus Dei?

Pues como era de esperar: interponiendo la lógica reclamación contra la persona que registró dicho nombre de dominio. De la misma sólo se sabe que se parapetaba bajo el nombre de una supuesta empresa, denominada 0pusdeim.com is for sale. Send, nombre un tanto curioso pero que es el que usó el que registró dicho dominio. Al final del procedimiento, y una vez dictada la resolución final por la OMPI, se continuó sin saber quién, qué persona física de carne y hueso o empresa legalmente inscrita o reconocida en algún sitio, había realizado el registro. Lo único que se sabe es que la dirección que indicó a efectos de notificación estaba radicada en España, en concreto en Barcelona, por lo que el árbitro de la OMPI que tuvo que dirimir la cuestión estimó que el idioma concreto del procedimiento sería el español.

¿Cómo se desarrolló el procedimiento?

El procedimiento se inició como es habitual: la demanda se remitió vía correo electrónico y en papel a la sede de la OMPI, radicada en Suiza. Una vez confirmada la recepción, se tomó acuse de recibo de la misma, y se contactó con la empresa con la cual el demandado había supuestamente registrado el nombre de dominio en litigio. Una vez esta empresa confirmó dicho registro, se comunicó al registrante vía e-mail el contenido de la demanda, contestando el mismo por dicha vía a través de un representante. Hemos de comentar que todo el proceso se inició el 28 de marzo de este año, y el 2 de mayo se dictó la resolución final. Como vemos, la casi imperceptible duración de estos procedimientos es una de sus mayores virtudes, pues en el caso presente -y como es habitual- todo el proceso se resovió en menos de dos meses.

¿Cuánto cuesta el procedimiento?

Por un lado, hay que abonar unas tasas, cantidades éstas cuyo destino es pagar a los denominados árbitros, las personas concretas que se encargan de resolver el caso. Cuando hay un solo árbitro -es lo normal- la tasa asciende a 1.500 dólares, ingresándolos en la cuenta que al efecto posee la OMPI en Suiza. Si fuesen más árbitros iría aumentando la cantidad.

Al margen de lo expuesto, es claro que otro gasto que habrá que afrontar es el correspondiente al de los honorarios del profesional jurídico que nos represente, siendo la cuantía de éstos bastante variable al no estar regulado dicho supuesto en ninguna norma específica, ni ser todos los casos iguales.

La empresa demandada intentó sacar provecho de la técnica conocida como typosquatting

¿Qué argumentos alegó el Opus Dei?

Por un lado, alegó y demostró ser titular de infinidad de marcas comerciales, incluso con registros con alcance internacional, en las cuales estaba siempre presente el nombre Opus Dei, y aparte de ello alegó también algo que es de sobra conocido: el nombre Opus Dei goza de un extremo conocimiento y notoriedad entre la población, en multitud de países y en España, donde es una institución más que de sobre conocida por todos.

También alegó el demandante que actuó de mala fe el demandado, puesto que usó la técnica del typosquatting, consistente en hacer lo que al principio de este articulo mencionábamos: usar los caracteres de modo y manera que se genere confusión con otro nombre de dominio, pudiendo así suplir o aprovecharnos del mismo con otro similar.

Y finalmente, observó y también alegó el demandante que entre las palabras clave que se usaban bajo el dominio controvertido figuraba específicamente “Opus Dei”, con lo cual estaba más que claro que el infractor estaba intentando aprovecharse de la reputación del demandante -de su nombre- en beneficio propio y sin tener para ello ninguna justificación o vinculación seria con tal actividad.

Añadir también que el demandado usaba la página bajo dicho dominio como foro sobre la figura del fundador del Opus Dei, Monseñor Escrivá de Balaguer, pero incluyendo banners y publicidad hacia otras páginas, prueba ello, en opinión del demandante de que dicha actividad se orientaba hacia la obtención de un lucro, en este caso indebido e injustificado. Junto a ello, comentar también que se reprochaba por parte del Opus Dei, en su demanda, que en los datos que el demandado aportó como propios a la hora de realizar el registro del dominio ahora analizado, no facilitaba ningún dato personal suyo, sino tan sólo el de una supuesta empresa o entidad, y un código postal, dando la impresión de estar escondiéndose o agazapándose bajo dichos datos.

¿Qué alegó el demandado?

Exponemos a continuación la literalidad de lo esgrimido por éste:

  • Que no es cierto que registrara datos incompletos para evitar su posterior identificación, y que prueba de ello es que se le ha podido localizar y ha podido contestar a la demanda.
  • Que no discute que ha buscado la similitud denunciada por el demandante entre el dominio controvertido y las marcas titularidad de aquél, debido a que el propósito del sitio web alojado bajo el dominio controvertido es informar sobre la organización Opus Dei.
  • Que no consigue ningún tipo de beneficio económico de la administración del sitio web relacionado con el dominio controvertido, ya que los enlaces a otras páginas con claro fin comercial han sido incluidos con una finalidad probatoria, y que los banners publicitarios incluidos son ubicados por el registrador sin que medie contraprestación económica al demandado.
  • Que la práctica del typosquatting no implica necesariamente el registro y uso de mala fe de un nombre de dominio, y que dicha relación sólo existe cuando el uso de la misma tiene su causa en la obtención de un beneficio económico.
  • Que como consecuencia de que no existe un beneficio económico para el demandado derivado de la administración del sitio web, tampoco existe registro y uso de mala fe del dominio controvertido.
  • Como consecuencia de todo ello, el demandado solicita el rechazo de las pretensiones realizadas por el demandante.

¿Qué decidió la OMPI?

Pues bien, este organismo, como es natural, estimó que se produjo una evidente y notoria mala fe por parte del demandado, concluyendo que no sólo registró de mala fe el dominio discutido, sino que además lo usó de mala fe, por lo que decidió finalmente que se transfiriese al demandante el dominio.

Como anécdota comentar que a fecha de 19 de mayo de 2003, en la base de datos mundial llamada Whois, continuaba dicho nombre de dominio a nombre del demandado.


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