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El Congreso estadounidense, decidido a impulsar el comercio electrónico

Parece que en algo están de acuerdo los políticos estadounidenses: el comercio electrónico es un factor crítico para la buena marcha de la economía. Tal es así que ambos partidos, el demócrata y el republicano, han aprobado resoluciones en el Congreso y Senado (las de este último impulsadas por John McCain y Joseph Lieberman, los contrincantes del presidente Bush en las primarias y presidenciales) por las que piden al presidente Bush que haga del comercio electrónico uno de los puntos fuertes de su agenda. Para ello le solicitan que presione a la Organización Mundial de Comercio (WTO) para que fomente la creación de mercados globales para los negocios online, así como políticas de liberalización del comercio.

Aunque carente de fuerza legal, el mensaje de las cámaras estadounidenses es clara: no a la imposición de barreras al cibercomercio y sí al desarrollo de infraestructuras transnacionales. Entre otras cosas, los políticos exigen a la OMC la aplicación de los mismos preceptos tanto a los intercambios físicos como a los electrónicos.

Pero no sólo los políticos saben de las bondades de la internacionalización del comercio electrónico, como demuestran los informes del gobierno estadounidense. Según uno de ellos, las compañías que hayan desarrollado infraestructuras capaces de realizar intercambios transnacionales incrementarán sus ingresos en terceros mercados un 35%, mientras que los que no lo hayan hecho verán cómo sus ingresos encogen un 12%. Así que ya lo saben los cibertenderos: hay que mirar más allá del propio ombligo, ya que hay muchos dólares esperando allende los mares.