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El Congreso estadounidense no está dispuesto a ayudar a Napster

Una de las pocas tablas a las que Naspter podría aferrarse para no morir en su batalla con la industria discográfica sería un cambio del marco legal que protege los derechos de autor. Después de todo, la Digital Millenium Act (DMA), la ley que la RIAA (Recording Industry Association of America) esgrime contra Napster, no hace sino generar confusión y polémica.

Pero incluso esas remotas esperanzas se esfuman. James Sensenbrenner, congresista republicano por Virginia y responsable máximo del comité judicial del Congreso estadounidense, lo ha dicho alto y claro, en una conferencia en Washington. A no ser que el Tribunal Supremo dictamine algo en su favor, ellos no van a mover un dedo por la supervivencia del servicio de intercambio de ficheros. Las leyes son las que son, faltaba más. Por mucha marcha por los derechos del oyente que Naspter se saque del bolsillo.

Y lo malo es que no se espera una decisión de Supremo hasta mediados de 2002. Para entonces, Napster podrá ser sólo polvo bajo tierra, y sus actuales usuarios podrán estar utilizando cualquier otro servicio, gratis o de pago. Mala suerte. Habrá que intentarlo de otra forma.

  • En Wired

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