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El desastre de BP, o como Internet destroza una imagen

En estos tiempos de cambios repentinos, no pasa una semana sin que tengamos nuevos ejemplos de empresas que comprenden cómo aprovechar la Red, y empresas que no. En este caso, tenemos un ejemplo de cómo la Red decide acabar con una empresa, y aunque no está claro hasta qué punto acusará el golpe la multinacional, su imagen pública es prácticamente insalvable.

Tenemos los vídeos, tantos que las recopilaciones se quedan viejas nada más aparecer. Quizá el más impactante, a la par que sencillo, es el que muestra el petróleo saliendo sin parar, del pozo al mar. Pero también hay vídeos de abuelitas protestando y hasta parodias con gatos.

La compañía ha intentado limpiar su imagen a la vieja usanza, con un anuncio de televisión pidiendo disculpas que sólo ha enfurecido más a la gente. Han intentado adoptar las nuevas tecnologías invirtiendo en posicionamiento y en AdWords para que sus tareas de ayuda aparezcan bien arriba cuando alguien busque información sobre el vertido. No en vano, han adelantado a Paris Hilton en búsquedas online. También tienen una cuenta de Twitter que se ha visto completamente abrumada por las parodias.

Pero la gente indignada, con tiempo libre y conexión a Internet no se ha limitado a mensajes breves y vídeos en YouTube. También ha hecho montajes.

El calibre de este movimiento disperso, desorganizado y no por ello menos efectivo es una prueba de que las relaciones públicas son ahora un mundo completamente distinto. El enfoque tradicional no funciona, y los internautas suelen ganar si se proponen darle la vuelta a una campaña en la Red.

Pero eso sí, el poder va por barrios, y no es lo mismo protestar en Estados Unidos que protestar en India.


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