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El ecosistema del Cloud Computing

Llámesele como se quiera: Cloud Computing, SaaS o Software On Demand, pero el software distribuido a través de Internet, fácilmente escalable y comercializado bajo suscripción al que nos referiremos en este artículo como “Cloud Computing”, es a día de hoy la realidad fundamental en el mundo del software empresarial (y en el mundo del software en general).

Lejos de ser una tendencia a largo plazo (como lo era cuando lo llamábamos ASP) es una realidad que está encima de nosotros y cuya presencia en nuestro sector no va a hacer sino aumentar en los próximos años. Una forma de comprobar esto es ver que dos empresas claves en la popularización de este modelo: Salesforce en el mundo de los CRMs y NetSuite en el ámbito de los ERPs, son por facturación la 10ª y 17ª empresa del mundo del software empresarial.

Otra forma de comprobar que el Cloud Computing está aquí para convertirse en la forma principal en la que desarrollamos, utilizamos, vendemos y compramos software es la importante inversión que las primeras empresas de esa misma lista (Oracle, Microsoft, Google) están realizando para ocupar un lugar destacado en el que será el paradigma dominante en unos años.

Sin embargo, el objetivo de este artículo no es defender la importancia del Cloud Computing, sino hacerse una pregunta muy importante para estar preparados:

¿Qué clase de ecosistema de fabricantes, proveedores de servicio y clientes, está apareciendo conforme el Cloud Computing gana presencia?

Por una parte, desde el punto de vista de clientes y proveedores, las ventajas del Software como servicio o Cloud Computing son claras. Por otra parte, para los proveedores de servicios (empresas de consultoría, integradores, etc…) se trata de adaptarse a las nuevas necesidades de un mercado que ha cambiado y de diferenciarse de la competencia. Ahora que aún hay una oportunidad perfecta para posicionarse.

El Cliente

El cliente no ha de instalar nada, el riesgo de adquisición es mucho menor, y el coste de adquisición también lo es. El software es accesible desde cualquier lugar y dispositivo, es más fácil hacer crecer la empresa junto con el software y es posible olvidarse de la complejidad y preocupaciones del mantenimiento. Se contrata un servicio, no se compra un software.

Y, por una vez, es el fabricante el que está obligado a tener contento al cliente si quiere seguir contando con la fidelidad de éste en el pago de la cuota mensual. Se podría decir que en el ámbito del Cloud Computing el cliente es el rey y el fabricante está condenado a tenerle contento.

El Fabricante

El fabricante por su parte puede centrarse en construir un producto excelente, gracias a las economías de escala que implica tener centralizado y mejor controlado el despliegue del producto, evitando tener diferentes versiones instaladas, parches, migraciones, etc., pudiendo centrase en ofrecer valor a cada uno de los clientes mientras se permite tener precios muy competitivos gracias a la reducción de costes que el modelo implica.

Desde luego, también existen retos para el fabricante: se debe garantizar al cliente que va a poder cambiar de plataforma si está descontento con el servicio, la seguridad ha de estar garantizada (aunque lo habitual es que sea muy superior a una instalación local) y sería conveniente definir estándares, preferiblemente abiertos, que permitan a las plataformas comunicarse entre sí, integrarse para generar mejores soluciones para el cliente final.

El proveedor de servicios

Tiendo a pensar que para el proveedor de servicios, para la empresa de consultoría que implanta el software adaptándolo a las necesidades del cliente final, el Cloud Computing supone a la vez una amenaza (en el caso de que el producto no requiera demasiada implantación como pueda ser un CRM SaaS como por ejemplo Salesforce) y una oportunidad.

Los programas de partners permiten a empresas que podrían tener dificultades para entrar en el mercado del Business Intelligence (por complejidad o coste para el cliente final principalmente) ser partners de una plataforma SaaS, es decir una plataforma en la que el cliente no tiene costes de licencia iniciales ni inversiones en hardware, pudiendo dedicar el presupuesto en su mayoría a la contratación de consultoría.

Ya conozco un buen número de empresas especializadas en ofrecer servicios de construcción de soluciones a partir de plataformas de Cloud Computing, y creo que veremos aparecer muchas más compañías que lo verán como una oportunidad y conseguirán posicionarse como especialistas en los próximos años.

Conclusión

En mi opinión, el Cloud Computing no va a modificar radicalmente el tipo de actores que existen en el sector del software empresarial. Seguiremos contando con clientes interesados en obtener las mejores soluciones adaptadas a sus necesidades y a un precio razonable, con fabricantes que competirán por ofrecer la solución más competitiva, y con integradores que procurarán ofrecer a sus clientes el software que sea más adecuado y demandado.

Creo que la cuestión es -mientras se desarrolla este cambio hacia la ubicuidad del Cloud Computing- quiénes van a aprovecharlo, y por lo tanto estarán mejor posicionados para el nuevo ecosistema que está surgiendo, y quiénes van a dejar pasar el tren.

¿Qué opináis?


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