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El Empresario con mayúsculas

Del empresario con nombre propio (por ejemplo Bill Gates, Fernando Espuelas o Wenceslao Casares) se habla mucho pero su función está poco estudiada. Incluso la Ciencia Económica debe de entonar un mea culpa al respecto. En la economía neoclásica, la corriente de análisis económico imperante, el papel del empresario sólo es tocado de manera tangencial. Esta rama convencional de la economía se basa en instrumentos para el análisis \’estático\’, de \’equilibrio\’ de mercado. Según la economía neoclásica, todos los participantes en el mercado disponen de la \’misma información\’. Estas premisas son, cuando menos, discutibles. La historia económica reciente nos demuestra que la acción empresarial, a través de la apuesta por tecnologías específicas y la satisfacción de nuevas demandas del mercado, es \’dinámica\’ y \’desequilibrante\’.

El empresario se enfrenta al desafío de la incertidumbre…

El economista estadounidense Frank H. Knight (1885-1973) dispone de una interesante descripción de la actividad empresarial. Según Knight, la principal función del empresario es lidiar con la incertidumbre en el dinámico e imperfecto mundo real. En esencia, el empresario está alerta ante necesidades del mercado de las que otros no se percatan. El centro de su cometido gira en torno a la toma de riesgos. ¿Que premio puede obtener el empresario por este esfuerzo? Ganancias que suelen estar relacionadas con el nivel de incertidumbre y riesgo que conlleva el proyecto por el que apuesta.

…en un entorno dinámico e imperfecto…

Para los pensadores de la Economía Austríaca, una corriente iniciada por Carl Menger a mediados del siglo XIX y seguida, entre otros, por Ludwig von Mises, Friedrich Hayek e Israel Kirzner en el XX, la Ciencia Económica es praxeológica, es decir, es una teoría general de la acción humana. El marco teórico basado en la acción y el dinámico desequilibrio de la Economía Austríaca enriquece y realza la función del empresario.

…que puede justificar el fenómeno de los \’pelotazos\’…

Esta perspectiva también sirve para arrojar luz sobre el enriquecimiento de algunos empresarios. El coloquialmente llamado \’pelotazo\’, o enriquecimiento repentino, sólo es tal porque el riesgo de estos proyectos es altísimo: un nivel muy elevado de riesgo e incertidumbre es correspondido por rendimientos (beneficios) altos (Aunque hay que decir que a veces el pelotazo también es resultado de fiebres especulativas como la de Internet a finales de los noventa). El perfil riesgo/rendimiento de estos proyectos de alto riesgo sugiere claramente que por cada pelotazo hay miles de proyectos que nunca salen de una situación de pérdidas.

…y ayuda a entender la volátil vida profesional de muchos empresarios

Esta característica de la toma voluntaria de riesgo, a veces desproporcionadamente alto, del empresario se pone de manifiesto en la biografía de muchos empresarios/as de éxito. Una historia interesante es la de Adolph Ochs (1858-1935), empresario que compró The New York Times para convertirlo en uno de los periódicos de más éxito en el mundo. Antes de comprar el rotativo, Ochs ya era dueño, desde la precoz edad de 20 años, de The Chattanooga Times (Tenessee), que recientemente fue comprado por The Chatanooga Free Times.

A finales del siglo XIX Ochs estaba atravesando por una situación financiera precaria. El empresario se había endeudado mucho con la compra de inmuebles en Tennessee, cuyo valor posteriormente cayó en picado. Ochs estimó que la compra de otro periódico, aunque esto significara un mayor endeudamiento inicial, le ayudaría a obtener una fuente de ingresos estable para poder cumplir sus compromisos financieros. Ni corto ni perezoso, el 13 de agosto de 1896 Ochs se hacia con el control de The New York Times, al que revitalizaría y conduciría a las mayores glorias, periodísticas y financieras, del periodismo estadounidense. La historia de Ochs refleja como un empresario supo desafiar los enormes riesgos que enfrentaba para obtener rendimientos muy altos.

La montaña rusa financiera que recorrió Ochs en los siglos XIX y XX no es una excepción. Prácticamente es el pan de todos los días en la vida de los empresarios de principios del siglo XXI. El apalancamiento, endeudamiento, que tienen muchos proyectos empresariales de envergadura aumenta aún más el riesgo financiero de estos emprendimientos, aunque también sus eventuales beneficios. La historia de Tom Hicks, uno de los socios de la inversora texana Hicks, Muse, Tate & Furst, es otra muestra de los riesgos que afrontan muchos empresarios a lo largo de sus vidas.

También está el empresario escrito con minúsculas…

Esta caracterización de la función empresarial como elemento dinamizador, innovador y creador de crecimiento económico y del empleo, no debe de ser confundida con el perjudicial papel que muchos empresarios han tenido cuando han formado carteles con el Estado. Con este tipo de acuerdos y tejemanejes, la clase política se ha intercambiado favores con la empresarial a costa, en esencia, de la mayor parte de la población. Lamentablemente, los ciudadanos latinoamericanos han sido testigos durante muchas décadas de este tipo de fenómenos de connivencia entre las oligarquías políticas y empresariales.

…que debe de ser evitado a toda costa…

En estos casos, los empresarios han acudido al Estado para proteger sus industrias ante, por ejemplo, las importaciones. Esta \”degeneración\” de la función empresarial es nociva y tiene los efectos contrarios a la función empresarial escrita con mayúsculas; produce el estancamiento económico y paraliza la innovación.

…por un marco institucional imparcial que facilite la igualdad de oportunidades

El marco jurídico e institucional debe de facilitar la igualdad de oportunidades a la hora de abordar proyectos empresariales, especialmente mediante la provisión de una educación de calidad. El acceso igualitario a la información también es crucial. La función pública debe de promocionar, pero sin un perfil intervencionista, el emprendimiento de proyectos empresariales: ante todo, debe de evitar a toda costa que la función empresarial se \”adultere\” y degenere en los fenómenos descritos más arriba. La promoción del capital riesgo, que tiene efectos muy positivos para la función empresarial, también debe de ser apoyada.


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