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El FBI escarba en la Web

No es nada nuevo que el FBI considera Internet un enemigo y un aliado. Enemigo porque por sus redes se mueven anónimos los terroristas; aliado porque pinchando las redes con un Carnivore puede conseguir una buena cantidad de información, aunque su capacidad para procesarla sea otra cuestión.

Después de las críticas recibidas por su ineptitud al manejar la información que tenía sobre los terroristas que cometieron los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono antes del fatídico 11-S, el FBI ha anunciado una fuerte reestructuración, además de haber declarado el cibercrimen como objetivo prioritario.

Los correos electrónicos han demostrado su eficacia para averiguar los entresijos de casos como Enron o Microsoft, o destapar las miserias de Merrill Lynch o las dudas de los ejecutivos de HP sobre la compra de Compaq, y ahora el FBI está dispuesto a recopilar todo el detritus digital que pueda en nombre de la lucha contra el terrorismo.

El Comité Judicial del Senado examinará las propuestas del Departamento de Justicia (DoJ) que otorgan a los investigadores federales licencia para recabar información de bases de datos y monitorizar la navegación por Internet. Desde la aprobación de la USA

USA Patriot Act

, ley nacida como reacción a los ataques del 11-S que extiende la lucha contra el terrorismo concediendo a las autoridades nuevas atribuciones para vigilar a los ciudadanos, el DoJ ha perseguido endurecer aún más la legislación relacionada con el cibercrimen.

Los nuevos cambios que se pretenden introducir que llegan una semana después de la sacudida de los cimientos del FBI, han renovado el debate sobre la conveniencia de extender aun más la vigilancia del gobierno para hacer frente al terrorismo. Sus mentores apoyan las reformas para acabar con las restricciones que han tenido los investigadores para utilizar una herramienta al alcance de cualquiera con una conexión a Internet. Pero los defensores de los derechos civiles temen un retroceso a los años 50 y 60, cuando la policía apilaba dossiers de ciudadanos estadounidenses inocentes basados en sus prácticas religiosas y tendencias políticas

El conflicto entre la seguridad y la privacidad está más vivo que nunca (Privacy vs. safety, en News.com; Privacy vs. Security: A Bogus Debate?, en BusinessWeek), y por el momento la amenaza terrorista está consiguiendo que la primera pase el rodillo sobre la segunda.


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