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El futuro de Internet tiene nombre: la web semántica

La Internet que había imaginado en 1989 el creador de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, no era exactamente la que hoy conocemos. De hecho, Berners-Lee había pensado en algo todavía más revolucionario y que está aún por llegar: la web semántica.

¿Qué se entiende por web semántica? Tres investigadores, Berners-Lee, James Hendler y Ora Lassila, lo han explicado en un artículo publicado en el número de mayo de la revista American Scientific, titulado precisamente The Semantic Web. Hablan de una Internet en la que los ordenadores no sólo son capaces de presentar la información contenida en las páginas web, como hacen ahora, sino que además pueden \”entender\” dicha información.

En la práctica esto significa que las máquinas —los ordenadores personales o cualquier otro dispositivo conectado a Internet— podrán realizar, casi sin necesidad de intervención humana, infinidad de tareas que simplificarán nuestra vida. \”La web semántica\”, explican los autores, \”no es una web aparte sino una extensión de la actual en la que la información tiene un significado bien definido, posibilitando que los ordenadores y las personas trabajen en cooperación\”.

Caso práctico

Berners-Lee, Hendler y Lassila inician su artículo exponiendo una situación cotidiana resuelta eficazmente gracias a una hipotética web semántica funcionando a pleno rendimiento. Dos hermanos tienen que ajustar su calendario para acompañar a su madre a unas sesiones de rehabilitación ordenadas por los médicos. Para ello utilizan un agente electrónico que revisa sus agendas para las próximas semanas y las combina con las horas disponibles en los centros de rehabilitación más cercanos cubiertos por el seguro médico familiar.

En pocos minutos consiguen programar de nuevo sus agendas, incluyendo las visitas de su madre, y resuelven el problema. Y lo hacen gracias \”no a la World Wide Web de hoy sino a la web semántica en la que se convertirá mañana\”. Según explican estos tres investigadores, \”la mayor parte del contenido que hoy aparece en Internet está diseñado para ser leído por las personas, no para que lo puedan manipular con sentido unos programas informáticos\”.

Para que esto sea una realidad no será necesario que nuestros ordenadores posean la inteligencia artificial que tenía Hal en la novela de Arthur C. Clarke \”2001: una odisea en el espacio\”. Será suficiente con que los contenidos se introduzcan en las páginas web utilizando un programa de escritura de webs semánticas.

Así, lo que hasta ahora había sido básicamente \”un medio de documentos para personas\” pasará a ser un sistema de datos e información que se podrán procesar automáticamente. Por ejemplo, será posible que \”los agentes de software que deambulan de una página a otra puedan realizar tareas sofisticadas para los usuarios\”.

Nuevas tecnologías

Pero para llegar a esa nueva World Wide Web hay que dar una serie de pasos que no son sencillos. Uno de los retos principales que afronta la web semántica es el de proveer un lenguaje \”que permita la exportación a la Web de las reglas de cualquier sistema de representación del conocimiento\”. Los grupos que trabajan en la creación de esta nueva web semántica deben solucionar, por tanto, la difícil papeleta de \”añadir lógica a la web\”.

El desarrollo de la web semántica pasa también por la adopción de diferentes tecnologías, dos de las cuales ya están en marcha: el eXtensible Markup Language (XML) y el Resource Description Framework (RDF). El lenguaje XML \”permite a los usuarios añadir una estructura arbitraria a sus documentos, pero no dice nada acerca del significado de dicha estructura\”. Esta es la tarea que se intenta resolver con el lenguaje RDF, un marco en el que es posible describir la información para que la procesen las máquinas. Otro elemento clave de la web semántica son las \”ontologías\”, descritas por los autores como documentos o ficheros \”que formalmente definen las relaciones entre términos\”.

Estos conceptos pueden resultar ininteligibles para buena parte de los usuarios de Internet, que preferirán simplemente saber que la existencia de una web semántica permitirá, por ejemplo, que nuestro microondas preparado para Internet consulte directamente al fabricante de un alimento congelado las condiciones óptimas para su cocción y proceda a la misma.

Al mismo tiempo, \”si está correctamente diseñada, la web semántica puede ayudar a la evolución del conocimiento humano en general\”, según explican estos tres investigadores de Internet. Por ejemplo, facilitando la colaboración entre equipos investigadores de un mismo tema que se encuentran en puntos muy distantes del planeta.

Buscadores y agentes, beneficiados

En su artículo, Berners-Lee, Hendler y Lassila ponen algunos ejemplos de las ventajas que tendrá la existencia de una web semántica. Cuando alguien introduce en un buscador la palabra cook, el buscador devolverá innumerables resultados que deberán ser filtrados por el usuario ya que no sabe si el usuario está buscando un chef, si está pensando en cocinar algo o si lo que quiere es encontrar a alguien con ese nombre. \”El problema es que la palabra cook no tiene sentido, o contenido semántico, para el ordenador\”.

Los agentes también mejorarán su eficacia cuando los contenidos de la web tengan significado semántico. Al mismo tiempo, las búsquedas muy precisas arrojarán mejores resultados cuando la web semántica sea una realidad, ya que será posible combinar informaciones que residen en diferentes páginas web que ahora no tienen ninguna conexión entre ellas.

Grupos de investigación

El World Wide Web Consortium (W3C), dirigido por Tim Berners-Lee, cuenta con un grupo de trabajo dedicado por entero a la web semántica. En la página de este grupo se afirma que \”la web semántica es una visión: la idea de tener datos en la web definidos y enlazados de forma que puedan ser utilizados por máquinas no sólo con el fin de presentarlos sino también para la automatización, integración y reutilización de la información a través de varias aplicaciones\”.

Asimismo, también se afirma en esta página que \”la web sólo alcanzará su pleno potencial si se convierte en un lugar donde la información puede ser compartida y procesada tanto por herramientas automáticas como por la gente\”.

Varios grupos de investigación interesados en el avance de la web semántica mantienen operativo el nodo SemanticWeb.org, donde se pueden seguir los avances en esta materia. Tres de estos grupos (Onto-Agents, Scalable Knowledge Composition y Protégé) se encuentran en la Universidad de Stanford, en California, mientras que otro (Ontobroker) pertenece a la Universidad de Karlsruhe, en Alemania.

El objetivo de SemanticWeb.org es demostrar las posibilidades que ofrece el concepto de web semántica, con la idea de que el nodo se convierta en un \”portal automático de comunidad\” que sirva de escaparate de esta tecnología.

James Hendler da clases de informática en la Universidad de Maryland, donde ha estado investigando sobre representación del conocimiento en la web. Junto a se equipo de investigación desarrolló SHOE, el primer lenguaje de representación del conocimiento basado en web. Al mismo tiempo, es el responsable de investigación informática basada en agentes de la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA).

Por su parte, Ora Lassila es investigadora del Nokia Research Center de Boston y miembro del consejo asesor del W3C. Lassila fue una de las creadoras del RDF.


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