BAQUIA

El futuro de la gamificación

La clave está en el equilibrio. Desde 2010 la integración exitosa de gamificación[1] en distintas situaciones y organizaciones ha dependido especialmente del equilibrio.

No se trata de implantar un juego pero no se desliga de las dinámicas, mecánicas y elementos de un juego. Tampoco está enfocado exclusivamente en las motivaciones extrínsecas, las intrínsecas o una combinación entre ambas importan cada vez más[2]. Su desarrollo no puede ser unidireccional en el que un director contrata una consultora que le vende una solución y a continuación se implanta obligando a los miembros de los trabajadores a participar en una dinámica que por naturaleza debe ser voluntaria. Mucho menos una solución debe estar marcada exclusivamente por una tecnología de vanguardia, aunque sea lo más atractivo, también hay herramientas o elementos más simples. Dicha solución no debería ser extraña a las dinámicas y mecánicas de comunicación y métrica de la organización o colectivo donde entra en acción pues puede integrarse en lo que ya está establecido dentro de la misma. Por último, si bien los diseñadores de juegos suelen llevar la vanguardia en el arte, el éxito de una solución de gamificación está marcado no solo por la integración de múltiples disciplinas (marketing, economía, psicología, inteligencia, matemáticos, informáticos, sociólogos, etc), sino por la participación activa de buena parte de los responsables o líderes de la organización donde entra en acción. Visto así, el éxito de la integración de una solución gamificadora a una organización necesita de múltiples equilibrios.

En ese sentido, lo primero que tiene que hacer alguien que está interesado en gamificación y recibe una llamada de una consultora o especialista ofreciendo sus servicios en este arte es documentarse y estudiar sobre que se le está hablando. No es una moda tecnológica. Es la integración de la conceptualización de juegos en el entorno organizacional. A lo mejor, ya usted está gamificando y no lo sabe. Si se documenta, usted puede gamificar su entorno o su organización. Sí, claro, entendemos que no tiene tiempo pero ya con la bibliografía dejada en nuestro primer pie de página tiene un abreboca y vaya que es un buen libro que seguramente le impulsará a saber más sobre gamificación.

Una de las cosas en las que hacen énfasis los expertos en gamificación es en la iteración y la prueba. No hay una solución milagrosa y exitosa y oh! Sorpresa! La gente también se aburre de las dinámicas o mecánicas gamificadoras. Al igual que en el mundo de los juegos o videojuegos las actualizaciones, la continua prueba y permanente mejora forma parte del arte de gamificar. Probar y probar. Ajustar y ajustar. Los buenas consultoras en gamificación le insistirán en esto y seguramente se convertirán en su mejor aliada.

Es importante no dejarse impresionar solo por la tecnología. El proceso es más humano de lo que se piensa. Se debe estar centrado en las personas y que las mismas no se sientan manipuladas ni utilizadas.

Hace poco vimos la promoción en youtube de una solución de gamificación y la impresión que tuvimos de inmediato es que si la aplicábamos en nuestra organización nos sentiríamos vigilados y más aún presionados a competir más que colaborar que es lo que más necesitamos.

Y aquí entra otra parte importante: estar claro en cuál es el objetivo de su organización sea pública o privada ¿Qué quiere potenciar? ¿Qué quiere cambiar? ¿Están sus integrantes alineados con dicho objetivo? Un buen gamificador trabaja de la mano no solo de los miembros de su organización sino con mucho estudio multidisciplinario, especialmente en psicología, formación y desarrollo de talentos, además de las ya mencionadas como ejemplo.

En ese sentido, la situación para el que se dedica a gamificar con rangos aceptables de excelencia no es fácil. El futuro en la gamificación es plano en cuanto a que cualquiera si se lo propone puede gamificar pero abrupto en cuanto a la aplicación misma. Cada solución para cada situación y momento. Sin duda aparecerán casos revolucionarios pero su éxito será muy temporal.

La gamificación llegó para quedarse. Muchos intentos fracasarán sin duda. La mayoría como ya anuncian desde hace tiempo prestigiosas consultoras, pero la necesidad que ha atendido con éxito comprobado en no pocos casos, crecerá con el paso del tiempo.

Los desafíos que harán de la gamificación un arte permanente son: 1) la necesidad de fortalecer el compromiso y la realimentación social, 2) el impulso y la gestión de la innovación, 3) la mejora de nuestro desempeño personal, 4) el compromiso con las marcas y 5) el gobierno electrónico y las smart cities.

En todas las organizaciones el cambio es lo permanente y con ello la estabilidad es casi una quimera. Siempre hay transformaciones bien desde el punto de vista laboral, bien desde el punto de vista de procesos. Las ideas cambian y las creencias permanecen. Cognitivamente los miembros de una organización sufrimos estos cambios y si no se tiene un marco comunicacional sólido que permita tener clara la alineación de objetivos el compromiso entre sus integrantes se ve afectado. Este tipo de situaciones también afecta a su relación con el entorno. La gamificación ha puesto mucho énfasis en lo externo y basándose en la motivación extrínseca desde hace mucho tiempo. El énfasis en el futuro estará en el fortalecimiento del compromiso interno equilibrando distintos tipos de motivaciones. Esto tendrá también su efecto en lo público ya en el marco de generación de legitimidad en la implantación de políticas.

La gamificación igualmente ha dejado su impronta en la educación y con ello ha sentado precedente en el impulso no solo en el compromiso con el proceso de aprendizaje sino en la generación de innovación. En ese sentido, dentro de las organizaciones la gamificación impulsará con fuerza la generación de redes de inteligencia colectiva y “hubs” de innovación permeable entre los distintos departamentos y el entorno. La gamificación integrada con sistemas de lecciones aprendidas llevará a las organizaciones a otros estadios de innovación.

Con el desarrollo de tecnología integrada en las prendas de vestir y la aparición de dispositivos inteligentes capaces de medir y avisarnos sobre nuestra salud o desempeño físico, de la misma forma la gamificación nos ayudará establecer dinámicas y mecánicas de mejora personal continua.

En el área del marketing y de la relación de las organizaciones con el entorno la gamificación tendrá mucho que ver con el fortalecimiento de la marca. Ya las redes sociales han aportado canales novedosos en tiempo real que de alguna forma terminarán integrados con más fuerza en procesos gamificados. Ahora las organizaciones buscarán ganarse no solo una reputación sino gestionarla generando espacios revitalizadores de realimentación con sus clientes, proveedores y socios.

Por último, el gobierno electrónico y las smart cities. No cabe duda que el nuevo entorno TIC (la nube, las redes sociales, la realidad aumentada y las plataformas de gestión de conocimiento), facilitará una mejor comunicación entre los ciudadanos y los gobiernos a toda escala, sobre todo la local. En este sentido, el internet de las cosas y la integración de grandes cantidades de información y analytic, facilitará que las smart cities puedan introducir o sugerir cambios de comportamiento o recibir una retroalimentación en tiempo real de todo el potencial ciudadano en la calle. Allí también estará la gamificación.

La gamificación en definitiva pasa más allá de la simple implementación de elementos de juegos como puntos, rankings o emblemas. Involucra la integración de dinámicas y mecánicas usando todas las herramientas a su disposición y sobre todo en escucha activa con las personas que voluntariamente quieran participar en un entorno o actividad gamificada. La voluntad de la persona en este sentido es el pilar. No podemos implantar la gamificación tan solo integrarla y ya eso es todo un arte.

No tenemos temor a decirlo. Pero estamos seguros que la gamificación lejos de generar decepción apuntará a grandes desafíos y su futuro será siempre promisorio siempre y cuando apunte al equilibrio sostenible.


[1]Gamification (ludificación o “gamificación”) consiste el uso de elementos de juego y conceptualización de juegos en contextos que no son de juegos. Gamification es el proceso de manipular la diversión para ponerla al servicio de objetivos del mundo real. Existen tres tipos de gamification. Gamification en ámbitos internos o empresariales: los jugadores ya forman parte de la comunidad definida (una empresa o una organización), y comparten puntos de referencias como la cultura corporativa y el deseo de progresar y de obtener un estatus dentro de la organización. Las empresas emplean gamification para mejorar la productividad dentro de la organización, con el fin de potenciar la innovación, mejorar la camaradería u obtener de algún otro modo resultados empresariales positivos utilizando sus propios empleados. Gamification en ámbitos externos: Es una forma de mejorar la relación entre empresa y cliente dando lugar a una mayor implicación a una mayor identificación con el producto, a una lealtad fuerte y en último término a unos ingresos más altos. Gamification para modificar el comportamiento: Estimula nuevos hábitos beneficiosos dentro de una población. Suelen ser ejecutados y patrocinados por ONG`s y gobiernos. Sin embargo, también pueden da lugar a beneficios de carácter privado. La motivación es uno de los factores fundamentales para los cambios sostenidos en el comportamiento y los juegos o elementos de juegos son una de las herramientas de motivación más potentes. Para entrar en este mundo recomendamos que en primer lugar lean a Kevein Werbach y Dan Hunter y su Gamificación: Revoluciona tu negocio con las técnicas de los juegos. Madrid, Pearson, 2014. De la misma forma el curso que dio origen a este libro. Una introducción en este link: https://www.youtube.com/watch?v=rzihbzxC_6Y

[2] Una motivación extrínseca es sentir que tenemos que hacer algo derivado de un estímulo externo a nuestra actividad principal en ese momento (querer ganar más dinero, un grado o un premio), en cambio una motivación intrínseca deriva de la propia actividad de ese momento pues lo hacemos porque para nosotros es importante en sí mismo.


Compartir en :


Noticias relacionadas




Comentarios