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El gobierno británico escucha a sus ciudadanos

Hay temas en los que todo el mundo se considera experto (sin ejercer, claro): así entrenaría yo al equipo de fútbol (y ganaría todos los títulos), así habría construido yo esta autopista (y se circularía mucho mejor), así habría dirigido yo esta comedia (y sería mucho más graciosa), etc…

Claro que algunas de esas propuestas (no todas, o el mundo estaría lleno de sabios sin ejercer) pueden ser perfectamente válidas. El problema es que a menudo no se escuchan o no se les presta la debida atención. Un pequeño inconveniente que el gobierno británico ha querido superar con la iniciativa Spending Challenge (\”El desafío del gasto\”).

A través de esta página web, cualquier ciudadano puede enviar sus propuestas para ayudar a reducir el déficit público, o bien votar las sugerencias de otros. En total hay más de quince categorías en las que meter la tijera, desde defensa o educación hasta las políticas relacionadas con la Unión Europea.

Desde que arrancó el proyecto ya se han recibido más de 100.000 propuestas de ahorro, el 65% de ellas procedentes de funcionarios, que sin duda son los más familiarizados con el asunto y los que mejor saben dónde y cómo se malgasta el dinero público.

De momento se van a empezar a aplicar tres ideas, que el Secretario del Tesoro, George Osborne, define como de sentido común: “Estamos recogiendo la experiencia de trabajadores en el frente de los servicios públicos, en lugar de asumir que los ministros tienen todas las respuestas desde el Parlamento”.

La primera medida será vender mobiliario de oficina de segunda mano o que no se utiliza en las oficinas públicas, a través de una web para subastas online. El dinero que se obtenga se reinvertirá en servicios públicos.

La segunda, enviar a los trabajadores su número de la Seguridad Social en una carta (de papel), en lugar de mandarles una tarjeta plastificada, Esto puede suponer un ahorro de un millón de libras al año. Y la tercera, reducir el número de revisiones de antecedentes penales de los médicos novatos, con lo que se puede ahorrar otro millón de libras al año.

Está claro que ninguna de estas tres medidas devolverá el superávit a los presupuestos, pero la idea es seguir sumando pequeñas iniciativas que gota a gota ayuden a equilibrar las cuentas públicas.


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