El Gobierno intenta reanimar la Ley Sinde

El Gobierno y el Partido Popular, por lo general enemigos naturales, están negociando la aprobación en el Senado de la Ley Sinde, tras una polémica reforma en el texto que está levantando tantas ampollas como el texto original.

Pocos internautas olvidarán el cierre de páginas web, manifiestos, avalanchas de protestas en Twitter, columnas de opinión y demás formas de protesta online que el mes pasado lograron disuadir a PNV y CiU de que prestaran su apoyo a la Ley Sinde, un texto que intenta combatir las descargas de archivos protegidos en la Red. Pero como se suele decir, entonces se ganó una batalla, no la guerra.

La guerra se traslada ahora al Senado, donde PSOE y PP tienen hasta última hora del lunes para ponerse de acuerdo, y lo intentan suavizando las medidas judiciales de la Ley Sinde, que contempla cerrar páginas web que enlacen a archivos protegidos por derechos de autor y la creación de una Comisión, dependiente del Ministerio de Cultura, que investigaría las posibles infracciones. Por ahora, todo indica que lograrán entenderse.

La polémica, sin embargo, no estaba sólo en el espíritu de la Ley, sino también en las formas (se intentó aprobar dentro de la Ley de Economía sostenible, que no está relacionada, y justo antes de las Navidades) y en su origen, porque varios cables de WikiLeaks apuntan a presiones estadounidenses para conseguir una ley casi de encargo que satisfaga a la industria del entretenimiento.

Tras el fracaso de la Ley Sinde en el Congreso, los defensores de los derechos digitales vieron un atisbo de esperanza en la reunión convocada por el presidente de la Academia Española de Cine, Álex de la Iglesia, con varios miembros del sector, incluyendo internautas, creadores de nuevos modelos de negocio o abogados especializados

Ese diálogo, sin embargo, se ha visto ahora interrumpido por la aparición de un nuevo documento, supuestamente escrito por el abogado David Maeztu, y que se presentó en un principio como una propuesta alternativa acordada con representantes de los internautas, algo que han negado personas tan relevantes en la Red española como los blogueros Enrique Dans o Julio Alonso.

Álex de la Iglesia aclaraba después que la nueva propuesta se había redactado sin participación de representantes de los internautas, mientras las opiniones al respecto señalan que no sólo no satisface a este colectivo, sino que es peor que la ley original, y que el asunto debería resolverse en un diálogo tranquilo, sin prisas y continuando con los pasos de la famosa reunión en la Academia de Cine. Y sobre todo, sin la Ley Sinde.


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