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El plagio golpea a la blogosfera

Tan fácil como cortar y pegar… Los casos no ya de plagio, sino de robo descarado, están a la orden del día en la Red, y el mundo de los blogs no iba a ser una excepción. Veámoslo con ejemplos concretos: Beth consigue que su bitácora atraiga más de quinientos visitantes diarios. El mes pasado, uno de sus lectores le informó de que su diario estaba siendo plagiado. Docenas de las entradas del blog de Beth habían sido literalmente robadas durante más de medio año.

Eso sí, el ladrón tuvo el detalle de cambiar los nombres propios por otros de su cosecha propia. Jonathan Bailey, autor de El plagio hoy, un blog dedicado al tema de los robos de contenidos en Internet, explica que el corta y pega está muy extendido.

Y, como ahora cualquiera puede publicar de forma gratuita y sencilla, el plagio empieza a alcanzar proporciones verdaderamente alarmantes. Muchas veces, los damnificados advierten el problema cuando sus entradas consiguen una cantidad de comentarios superior a la normal.

Michael Zimmer, doctorando y bloguero en la Universidad de Nueva York, apunta que las redes sociales, como MySpace –que miden su éxito en función del número de páginas vistas o de la cantidad de amigos que se genere- pueden contribuir involuntariamente al problema. \”El deseo de fabricar contenidos para atraer la atención de la gente se ha vuelto muy fuerte\”, señala.

Además, asegura que el relativo anonimato que dan los blogs puede verse como una forma de protección para no ser descubierto y como una manera de evadirse de los acontecimientos reales de la vida cotidiana.

La cuestión, claro está, afecta más a las bitácoras famosas, populares. Los blogueros desconocidos no son plagiados porque, entre otras cosas, los contenidos que publican son demasiado personales para ser usados en otra parte.

Para evitar los plagios los expertos apuntan varias soluciones: poner una concisa mención a la propiedad intelectual del blog, dejando claro a los lectores que se trata de un trabajo protegido por derechos de autor; acortar la sindicación de contenidos, de manera que se difunda sólo un resumen de las entradas; y usar instrumentos gratuitos (como Copyscape) para buscar las copias literales de contenidos.


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