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El precio de la ciberdelincuencia

Según la empresa de seguridad Panda Labs, bastarían sólo 1.200 dólares para pasarse al lado más oscuro de Internet; además, el retorno de esta inversión podría llegar a ser de millones de dólares y sería relativamente sencillo acceder al mercado negro donde pueden encontrarse todo tipo de programas maliciosos para infectar a millones de usuarios.

Estos datos explican perfectamente por qué circulan tantos intentos de estafa por la Red y por qué estamos ahora empezando a hablar de un problema de dimensiones preocupantes y de delitos que generan ya mayores ingresos que el narcotráfico mundial para los que los cometen.

Según Panda, para convertirse en un ciberdelincuente de éxito tan sólo habría que invertir previamente unos 1.200 dólares, destinados a adquirir el software y herramientas necesarias para la acción criminal. Todo este material puede encontrarse fácilmente en Internet, ya que en cientos de foros se compran y venden todo tipo de creaciones y herramientas para el crimen cibernético.

De esa cantidad, el nuevo delincuente gastaría unos 500 dólares en la compra de un troyano y unos 100 en una lista de correo de un millón de direcciones, lo que sumaría un gasto de unos 600 y con lo que ya estaría en disposición de infectar a un millón de personas.

Si añadimos también a los gastos los 20 que cuesta un programa de cifrado –necesario para proteger el código malicioso de la acción de los antivirus- y 500 más por el alquiler de un servidor para enviar spam, tendríamos el equipo necesario para que, contando con un porcentaje de éxito de apenas un 10%, el hacker lograra colocar su troyano en el ordenador de 100.000 personas.

Si de esa cifra consigue robar datos bancarios a otro 10%, significaría que tiene a su disposición las cuentas bancarias de 10.000 personas. Basta imaginar el dinero que puede tener una persona normal en su banco y multiplicarlo por 10.000 para conseguir la cifra de beneficio del ciberdelincuente.

Sin embargo, y para no levantar demasiadas sospechas, los ciberdelincuentes no suelen vaciar por completo las cuentas bancarias de sus víctimas sino que toman de cada una, una pequeña cantidad.

Suponiendo que el botín sustraído de cada cuenta sea de 100 dólares –una cantidad discreta y razonable-, multiplicando esta cifra por 10.000 obtenemos una cifra de un millón, con lo que el a partir de 1.200 dólares de inversión y en muy poco tiempo, uno de estos ciberdelincuentes puede hacerse millonario.

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