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El proceso de emprender

Después de un intervalo de sombras en el que nada se movía, de repente, empiezan a surgir nuevos emprendedores. Una de dichas emprendedoras, nos habla de e-Empresarias.net, un portal que reconoce la ha ayudado en su tarea como emprendedora.

Quizás sea un buen momento para repasar el proceso de emprender y sus características más importantes. En el inicio está la idea: se nos ha ocurrido algo que creemos no existe, o algo es fácilmente mejorable con la idea que tenemos. También puede ser -desgraciadamente, en España es lo más frecuente- que debido a que no encontramos un puesto de trabajo que realmente esté a la altura de nuestro conocimiento, llegamos a la conclusión de que sólo podremos salir adelante con un proyecto independiente, sin depender de una empresa ajena.

Los difíciles comienzos

En cualquiera de los casos, el proceso suele iniciarse con la explicación a amigos y familiares de lo que queremos hacer. Seamos sinceros: la mayoría de las veces se trata de un proceso frustrante en el que no dejamos de oír respuestas del tipo \”Estarías mejor colocado en una empresa solvente\”, \”No está el momento para emprender nada nuevo\”, \”España no es un país que ayude al promotor\”, \”Tú sabrás lo que haces, ahora por lo menos tienes un sueldo fijo\”, y otras poor el estilo.

Luego, si realmente estamos decididos a lanzarnos, empezamos a hacer las cuentas del dinero que necesitamos. Si tenemos cierta experiencia empresarial, incluso habremos preparado un plan de negocio. En cualquier caso, no se puede empezar sin dinero alguno.

Una solución habitual es recurrir a la Sociedad Laboral. Este tipo de sociedades permiten que el INEM nos pague de antemano el paro que nos corresponde, algo que si se hace con la colaboración de un par de amigos, puede ser suficiente para un inicio digno, aunque muy limitado. La otra posibilidad de financiación es lo que los norteamericanos denominan friends & family: se recurre a amigos y familiares para que, a cambio de un porcentaje de la empresa, nos financien el lanzamiento de la misma y garanticen su viabilidad económica, al menos durante los primeros meses.

La empresa de Capital Riesgo busca a alguien que crea ciegamente en su proyecto

En busca de financiación

Cuando la empresa haya conseguido algunos logros, crecerá su facturación con un buen margen. Si se necesita más dinero para la expansión será posible acudir a empresas de capital riesgo que aceptarán valoraciones mayores, basadas en realidades y futuribles aceptables y nos permitirán dar el salto y crecer rápidamente.

Hay una serie de aspectos muy importantes a tener en cuenta. Si lo que pretendemos es generar autoempleo, no busquemos capital externo. Nadie quiere invertir en un negocio que depende de una persona y que sólo beneficia a la misma. Los inversores, tanto friends & family como institucionales, buscan un gran retorno a su inversión. Por lo menos potencial. Es decir, nadie invierte en una empresa que nos va a proporcionar un 10% anual durante los próximos años. Para eso existen vehículos de inversión, menos arriesgados. El inversor de una start-up busca, con dinero que no necesita, dar un gran golpe. Pretende, si las cosas van bien, multiplicar su capital por tres, cuatro o cinco veces lo que ha invertido.

¿Qué es lo que busca una empresa de capital riesgo? En España, apenas busca riesgo alguno, valga el comentario cínico. Los verdaderos inversores de capital aventurero sí están dispuestos a tomar riesgos, pero son siempre riesgos calculados. Lo más importante es saber transmitir lo que uno siente y hacer bien los deberes. No es creíble ni \”vendible\” que alguien vaya a triunfar en un sector que desconoce, y que a la mínima pregunta de un especialista su proyecto vaya a desplomarse. Nadie apuesta por alguien que no esté dispuesto a poner el máximo de su dinero en el proyecto. No es lo mismo una persona que ha hipotecado su casa o los ahorros de los últimos cinco años y ha invertido 50, 100 o 200.000 euros propios, dejando todo para dedicarse en cuerpo y alma a su proyecto, que alguien que está trabajando en una gran empresa y perfila su idea en los ratos libres.

Saber compartir el proyecto

También es muy importante el equipo directivo. Una de las primeras muestras de grandeza que tiene que dar un emprendedor es la de compartir, con un equipo excelente, su proyecto. Para ello debe demostrar que sabe \”venderlo\”. Si ha conseguido que directivos procedentes de distintas áreas operativas hayan dejado puestos seguros y hayan invertido dinero con él para llevar a cabo la idea, contará con mucha más credibilidad de partida. Uno de los ejercicios más complejos que tiene que hacer un emprendedor es precisamente analizarse y ser consciente de lo que puede y lo que no puede hacer, con el fin de buscar el complemento adecuado para involucrarse en la empresa.

En muchos casos, el emprendedor está preocupado con la pérdida del control de su idea o proyecto. Es una preocupación lógica y racional, pero debe gestionarla bien y dar entrada a otros partícipes que enriquezcan el proyecto y también lo hagan suyo. Sí es conveniente que los emprendedores no pierdan el control nada más empezar la aventura. En EEUU es algo muy frecuente: los propios inversores de capital riesgo lo fomentan para que los empresarios no pierdan el entusiasmo. En España, desgraciadamente, es menos habitual este tipo de motivación, y cuando a un emprendedor no le queda más remedio que dar entrada a un gran inversor, éste exige de inmediato controlar la empresa.

Una start-up necesita habitualmente un ciclo de cinco años para madurar. El primer año está dedicado a completar la idea y el equipo directivo. Durante el segundo y el tercero, hay que consolidar el proyecto y conseguir un inversor institucional. Se debe conseguir rentabilidad a mediados del tercer año, y demostrar crecimiento continuado y mantenimiento de los márgenes del negocio para dar el salto y crecer fuera de las fronteras iniciales.


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