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El próximo negocio de Google: ¿ISP?

Parece que no hay negocio que se resista a Google. Después de entrar en el sector del hardware a comienzos de año con el lanzamiento de su primer teléfono, ahora apunta a las infraestructuras.

La compañía anunció ayer que tiene intención de desplegar en los Estados Unidos una serie de redes de alta velocidad, para asegurarse de que los usuarios disponen del ancho de banda necesario para recibir con calidad vídeo y otras aplicaciones rich media.

Además, estas redes experimentales servirán también para que desarrolladores externos puedan probar en ellas nuevas aplicaciones que requieren mayor ancho de banda que el suministrado por la media de las redes actuales.

Se trataría de redes capaces de alcanzar velocidades de transmisión de 1 GB por segundo, y que llegarían a medio millón de hogares. Esa velocidad es entre 50 y 300 veces superior a las redes de ADSL, cable y fibra actuales, que se mueven en velocidades de entre 3 y 20 MB por segundo.

Accediendo a estas redes ultrarrápidas sería posible, por ejemplo, descargar una película en calidad HD en menos de cinco minutos, enviar imágenes en 3-D desde clínicas en zonas rurales o seguir una lección universitaria a distancia también en 3-D.

A primera vista, el proyecto podría suponer un conflicto de intereses con los operadores de cable y empresas de telecomunicaciones. Sin embargo, parece que ha sido bien recibido por las autoridades estadounidenses.

Por ejemplo, Julius Genachowski, presidente de la FCC, destacó que “las grandes redes generan grandes oportunidades”. La propia FCC lanzará un documento la próxima semana con recomendaciones sobre cómo llevar el acceso a Internet de alta velocidad al mayor número posible de hogares.

Google no ha revelado cuánto podría costar el despliegue de las redes, aunque aseguró que no tiene intención de solicitar ayuda financiera del gobierno, que destinó 7.200 millones de dólares en las medidas de estímulo económico del año pasado a fondos para el desarrollo de la banda ancha.

También ha declarado que está preparada para ofrecer directamente a los consumidores precios competitivos para utilizar su red, aunque no descarta que otros operadores (ISPs o gobiernos locales) utilicen su red para ofrecer sus propios servicios.

Google buscará ahora, hasta el 26 de marzo, comunidades interesadas en probar una de sus redes, que se irán conociendo a lo largo del año. Lo que está claro es que si el proyecto sigue adelante, nadie podrá reclamarle que pague por usar sus infraestructuras.


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