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El “robocomprador”, nueva categoría de consumidor digital

Casi todos consultamos Internet antes de hacer una compra: buscamos las mejores ofertas, comparamos precios, leemos críticas, consultamos opiniones de quienes ya han probado el producto o servicio… La diferencia está en que unos lo hacemos más intensamente y otros menos.

La consultora GfK ha definido en su informe “Future Buy” una nueva categoría de compradores digitales, que ha bautizado como “XTreme shoppers”. Se caracterizan por aprovechar al máximo todos los recursos tecnológicos a su alcance para optimizar sus procesos de compra.

Según la consultora, el 31% de los e-compradores en los EEUU pertenecen a esta categoría, caracterizada por exprimir al máximo los recursos online. Utilizan múltiples canales, se conectan desde dispositivos móviles, participan en comunidades… Todo por una compra.

Todo esto es más o menos lo mismo que haría un comprador digital cualquiera, pero la diferencia es que lo hacen mucho más intensamente. Los “compradores extremos” perciben como un desafío personal el proceso de compra, y confían en salir vencedores del reto.

GfK divide al resto de consumidores en moderados (hacen lo mismo, pero menos) y en tradicionales, aquellos que se conforman con un par de consultas online antes de tomar su decisión de compra.

Si alguien piensa que este comportamiento responde exclusivamente a la motivación por encontrar los mejores precios se equivoca, porque GfK ha descubierto también que en cualquier categoría sociodemográfica se reproducen los tres tipos de consumidor. Es decir, da igual si se estudian los tramos con muchos o pocos ingresos, en todos se encuentran los usuarios que investigan mucho, poco o regular.

Lo mismo sucede con la edad. De hecho, algunos de los “robocompradores” más activos se encuentran en el grupo de los mayores de 70 años y en el de las madres jóvenes, capaces de escrutar a gfondo la Red para encontrar la mejor oferta de pañales.

Otro descubrimiento es que los “robocompradores” dan mucha importancia no sólo al precio, sino al valor de los productos.

Esto significa, por ejemplo, que antes de hacer una compra se asegurarán de que el vendedor cubre todas las garantías, o que después de encontrar el mejor precio para un iPod irán a una tienda física de Apple para que alguien les explique como utilizar todas las funciones del aparato, y sacarle así el máximo rendimiento.


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