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El satélite Deimos1 entra en órbita (I): El lanzamiento

Faltan apenas unas horas. Entre las 20:45 y las 21:45 de este miércoles 29 de julio se producirá el lanzamiento de Deimos1, el primer satélite español de observación de la Tierra. En Baquia.com os vamos a ofrecer una amplia cobertura acerca de este satélite a través de tres especiales, que publicaremos de aquí al viernes. En este primer especial nos centraremos en el satélite y el lanzamiento.

El satélite Deimos1 tiene una forma similar a la de un cubo, mide 632×632 mm de base y tiene una altura total de 1085 mm. El instrumento principal del satélite es el juego de seis cámaras instaladas mirando a la Tierra que permite adquirir imágenes en tres bandas: rojo, verde e infrarrojo cercano. La electrónica de que dispone le permite llegar a los 20 metros de resolución con una amplitud de visión de más de 600 km sobre la superficie de la tierra. La captura de imágenes se ordena desde la estación de tierra por medio del envío de un plan de vuelo detallado. Este plan se remite al ordenador de abordo mientras el satélite es visible desde la estación de control. El ordenador ejecuta a partir de entonces cada orden contenida en el plan según las horas programadas en él, encendiendo y apagando los diversos elementos, de manera que obtiene las imágenes requeridas.

La descarga de imágenes a tierra ocurre cuando el satélite pasa por el campo visual de la estación. Las imágenes almacenadas en los grabadores sufren un proceso informático para adquirir el formato adecuado y se transmiten a tierra utilizando los sistemas de radio de abordo. Para hacer esto el satélite utiliza las dos grandes antenas instaladas en la cara que mira a la tierra. Los transmisores y los receptores están duplicados para asegurar la comunicación entre satélite y estación de tierra.

El lanzamiento del satélite se producirá dentro de poquísimas horas en el Cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán, desde donde también se envió el primer satélite artificial, el Sputnik 1 el 4 de octubre de 1957. Esta fase comprende todas las actividades necesarias para enviar satélites o equipos al espacio, para lo que utiliza un vehículo lanzador equipado con motores cohete.

Para salir de la atmósfera un lanzador tiene que alcanzar una altura de más de 150 km, y para asegurarse que la atracción de la tierra no hará caer el satélite una velocidad horizontal mayor de 7,9 km/s (28.440 km/h).


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