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El siglo del conocimiento: el cerebro frente al músculo

Seamos sinceros: todavía es más macho inaugurar una acería que un parque tecnológico. La imagen de miles de obreros trabajando y temibles columnas de humo aportando polución a su entorno sigue siendo más impactante que un reducido grupo de investigadores tratando de vencer al cáncer.

Ya decíamos recientemente que España es el único país avanzado de nuestro entorno que ha ganado un 25% en puestos de trabajo industriales. Puestos, por otra parte, amenazados por la capacidad de los países emergentes para producir a la mitad de nuestro coste. Seguimos insistiendo. Los políticos, como me decía un amigo recientemente refiriéndose al General Omar Torrijos, no quieren \”plantar árboles\” para las generaciones futuras. Prefieren hoteles que pueden inaugurar en un par de años, dentro de su mandato en el Gobierno de cualquier nación.

Incluso puestos de reconocido valor añadido, como los generados en Tecnologías de la Información, se convierten, como consecuencia del outsourcing, en exportables a países de coste más bajo. ¿Qué le queda entonces a una economía moderna con un modelo social razonable?La respuesta está en los servicios. Sin embargo, los políticos no creen gran cosa en los servicios. Se inauguran tan mal…

A pesar de ello, España, como cualquier país avanzado, rebosa de nuevos servicios. Apartados de la corriente tradicional de negocios, están apareciendo mulltitud de servicios que basan su futuro en la materia gris y el conocimiento de sus partícipes.

La vanguardia de los nuevos servicios

Ya me he referido alguna vez a Infonomía, una palpitante consultora/editora centrada en el \”pensamiento en rama\”, cuyas fuentes de ingresos son los cursos, los suscriptores y la ayuda a empresas para buscar sus propios infonomistas.

Los políticos apenas creen en los servicios: se inauguran tan mal…

También me ha llamado la atención la empresa en la que trabaja un amigo mío, con gran experiencia financiera en varias empresas multinacionales españolas y extranjeras. Se trata de DT – Directores de Transición, una consultora que \”alquila\” conocimiento financiero avanzado. Algo que viene bien, por ejemplo, en caso de una fusión: mientras se decide cuál de los dos directores financieros fusionados se queda con el puesto o mientras se selecciona al nuevo director, la empresa se encarga de reemplazar sus tareas. Muchas pymes de rápido crecimiento, incapaces de implantar sistemas serios de control de gestión y manejo financiero necesario para consolidar dicho crecimiento, podrían durante un tiempo limitado (no son precisamente baratos) utilizar sus recursos para implantar un sistema de gestión financiera capaz de llevarles a la siguiente fase de su crecimiento.

Pero quizás más sorprendente aún sea la consultora desarrollada por un MBA de ESADE, Victor Navarro. Pequeña pero muy familiarizada con el entorno CRM, que utiliza desde su inicio para su gestión de clientes, y que ha ideado un avanzado sistema que denomina de e-Dirección de Marketing. El concepto es sencillo: pocas pymes pueden permitirse un director de marketing a tiempo completo con una preparación adecuada. Además, en general, su necesidad es más bien esporádica. ¿Por qué no compartirla? De ahí la propuesta de Victor, que está teniendo mucha aceptación: \”alquilar\” durante unos días al año al director de marketing que necesitemos.

Otro pozo de creación de conocimiento en la red es la lista de distribución que ha promovido mi amigo Rubén García, de Armas de Venta, que ha relanzado la tradición de los Thursday, a la que les recomiendo se suscriban. Con ya más de 1.400 lectores en varios países de habla hispana, Thursday es un pozo de conocimiento de cientos de pequeñas empresas \”del conocimiento\” que respiran ánimo y entusiasmo, y que van desde sociedades anónimas como Marqueze Telecom, a empresas de responsabilidad limitada y organizaciones de software libre como Hipergate.

Ninguna de estas empresas necesita 100.000 empleados, pero su crecimiento, de uno en uno, es constante. Y mucho más importante: su objetivo son los \”cerebros\” que salen de nuestras universidades a raudales y que únicamente pueden encontrar un puesto de trabajo acorde con su capacidad intelectual en este tipo de nuevas empresas. Pagan poco al principio y son modestas, pero los empleados aprenden rápido funciones que, en una gran empresa, les llevaría años aprender. Son, a mi modo de ver, el mejor entorno de cultivo de los profesionales del futuro.

Los gobiernos de cualquier color las menosprecian. Es más fácil y rápido predicar a miles que a unos pocos, pero el país les necesita. Son el caldo de cultivo de las multinacionales de mañana y la única esperanza de nuestros universitarios.

A pesar de lo que opinen los políticos y las grandes empresas, los servicios avanzados como los descritos en este artículo, son la salsa del crecimiento de calidad difícilmente exportable.


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