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El timo de la tarifa ondulada en España

Hasta la fecha, la tarifa ondulada, que ya desde el nombre muestra sus limitaciones, ofrece demasiados problemas a los internautas como para hacer un balance satisfactorio.

El pasado mes de diciembre y lo que llevamos de año suponen el momento álgido de los males de la tarifa ondulada. Muchos clientes de Eresmas, el proveedor de servicios de Internet de Retevisión, están recibiendo facturas millonarias que, literalmente, es imposible que se correspondan con la realidad, incluso aunque hubieran navegado todas las horas del día durante los últimos tres años. El tema afecta sobre todo a los internautas de Andalucía, a algunos de los cuales se les reclama entre 1 y 1,7 millones de pesetas. La tarifa ondulada ofrecida por Retevisión cuesta 2.600 pesetas.

Retevisión no ha desvelado el número de internautas afectados por el problema, alegando que sólo son unas pocas decenas. La compañía se ha escudado en problemas técnicos de sus sistemas de información, casualmente detectados cuando cuando los recibos ya habían sido remitidos a los clientes. Retevisión no cobrará a esos usuarios los servicios prestados durante diciembre, algo que honra a la empresa, pero la Federación de Consumidores y Usuarios de Andalucía critica la poca presteza de la operadora a la hora de informar a los afectados y de impedir que cunda el pánico entre el resto de sus abonados.

Al margen de este problema, los clientes de Retevisión no están demasiado satisfechos con el servicio que reciben. Si al principio de ofrecer la tarifa ondulada la velocidad de conexión era bastante buena, pronto empezó a decaer con fuerza. Por otra parte, el asunto se veía venir: poco después de comenzar a dar el servicio, a primeros del pasado mes de julio, muchos abonados a Eresmas que afirmaban tener bien configurado el nodo recibieron un misterioso mensaje: \”Nos ponemos en contacto con usted para informarle que hemos detectado que no tiene configurado correctamente su acceso (iddeo o eresMas) para disfrutar de la Tarifa Plana/Bonoweb a través del servicio 1050\”.

Contratos leoninos

A los clientes de Terra, la filial de Internet de Telefónica, tampoco les va mucho mejor. Cuando tienen que firmar el contrato de tarifa ondulada se encuentran con que dicho contrato está en un cuadro de texto, pero con párrafos de más de 500 letras en una sola línea. Aparte de esto, Terra hila demasiado fino, y por supuesto tendiendo a sus propios intereses: si un cliente se conecta a las 17:59 horas le cuenta como llamada normal, aunque luego cuelgue a las 20:00 horas. La empresa se reserva el derecho a desconectar al usuario si pasa más de media hora sin activar su cuenta. Al llegar a la validación de los datos personales, es forzoso aceptar el tráfico comercial de éstos porque Terra ni siquiera da opción a que el internauta se oponga a ello.

Hace algunas semanas, Wanadoo, filial de Internet de Uni2, decidió retirar temporalmente su oferta de tarifa ondulada ante los elevados precios de interconexión, que según la operadora \”limitan un margen suficiente para cubrir costes\”. Wanadoo mantuvo el servicio para los clientes de su llamada Multitarifa Plana, pero decidió no dar nuevas altas. Los internautas reaccionaron con decepción ante la noticia, argumentando que mal irán las cosas si los operadores alternativos a Telefónica arrojan la toalla con tanta facilidad.

Al margen del susto, el tema de las molestias ocasionadas a los internautas por la recepción de facturas irreales no pasa de ser una anécdota. El principal problema radica en la capacidad de la red, que se satura rápidamente e impide que las conexiones sean rápidas. O, sencillamente, impide las conexiones. ¿Ocurrirá en España lo que en Inglaterra? En aquel país, la tarifa plana se convirtió en un arma de doble filo. Freeserve llegó a advertir a los usuarios que se conectaban más de dieciséis horas al día que serían desconectados del servicio si no cambiaban de hábitos.

Más ejemplos

De hecho, menos del 1% de los clientes estaban acaparando el 10% de la capacidad total de la red. En otro caso sonado, Altavista también se vio obligada a retirar su servicio de tarifa plana porque no podía soportar el coste de la conexión telefónica que le cobraba British Telecom. Breathe.com expulsó a sus usuarios más activos, mientras que World Online modificó su estructura de tarificación con acceso ilimitado por la misma razón. En todas partes cuecen habas, pero el perjudicado siempre es el internauta.

La Asociación de Usuarios de Internet española cree que la imposibilidad de medir la calidad del acceso que contratan los usuarios es el factor que genera más confusión entre los internautas. Miguel Pérez Subías, presidente de esta organización, ofrece una serie de pautas que redundarían en beneficio de los consumidores: información por parte de los proveedores de la calidad mínima que prestan en sus ofertas y establecimiento de mecanismos que permitan medir los parámetros de calidad de las conexiones a Internet de cada servicio.

La fórmula de conexión adoptada por los operadores tampoco convence a la AUI, ya que en su opinión no se adapta a los hábitos de consumo de los internautas. Los datos avalan a la AUI. Según los últimos estudios, el 87% de los usuarios españoles se conecta a la Red desde sus casas durante un período de tiempo inferior a las cinco horas por semana. Por tanto, las ofertas que mantienen el mercado las operadoras, y cuyo coste oscila entre 2.600 y 2.750 pesetas mensuales, no son rentables para la inmensa mayoría de los internautas domésticos.

Rentabilidad cuestionada

Según Miguel Pérez, \”esta fórmula sólo compensa a aquellos que hacen una utilización profesional o empresarial de Internet, a las familias con más de un usuario en casa o a los padres que buscan básicamente una factura sencilla, sin tener que preocuparse de cuántas horas se conectan sus hijos. Puede que todas juntas sumen bastantes personas, pero aún se trata de una pequeña porción del universo total de usuarios\”. Se trata de una auténtica paradoja: si sólo es rentable para las empresas y sólo funciona en horarios de ocio, entonces no es rentable para nada.

La Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica también ha puesto el dedo en la llaga al afirmar que pueden darse casos de usuarios para los que el coste de la tarifa ondulada sea superior a lo que les correspondería pagar por el uso normal de Internet.

El problema radica en que las operadoras ofrecen Internet gratis, pero a cambio ingresan de Telefónica una cantidad de dinero conocida como cuota de interconexión. En realidad, Terra, Retevisión y el resto de compañías están ofreciendo tarifa ondulada sobre la misma estructura técnica con la que ofrecían conexión gratuita. La cuota de interconexión de terminación cuesta 1,65 pesetas por minuto en horario normal y 1,05 en horario reducido. Aunque parece muy poco dinero, el internauta medio español navega una media de 7.300 minutos anuales, lo que supone que el proveedor gana al año 65 dólares por usuario. Así se explica la poca diferencia de calidad entre los servicios gratuitos y los más económicos.

Porque la cuota de interconexión la paga el internauta (apenas peseta y media por minuto). Es decir, que se está prestando a los internautas que pagan idéntico servicio que el que les ofrecía el modelo gratuito. Están rascándose el bolsillo pero sin conseguir más calidad, sino lo mismo de siempre.

Hasta ahora, la historia de la tarifa ondulada en España es la historia de un parche con el que tanto el Gobierno como las operadoras han querido tapar las justas demandas de los internautas. Esperemos que con el tiempo y la mejora de la capacidad de la red podamos disfrutar algún día de la tarifa plana… de verdad.

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