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El viaje a ninguna parte

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En la mesa se empezaban a perfilar dos posturas difícilmente reconciliables. De un lado, la excelente preparación de José María Anguiano (abogado, secretario de la Asociación Española de Derecho a la Propiedad Intelectual), dejaba pocos agujeros legales a los \’fiscales\’, que acusan a la propiedad intelectual de monopolio de los poderosos; de otro, el ataque sistemático y frontal -si las leyes no sirven, se cambian- contra un sistema obsoleto, incapaz de adaptarse a una nueva Era Digital, tampoco dibujaba caminos viables para el futuro. ¿Revolución?, sí. Pero aun estando claro a quien pasar por la guillotina, no lo está tanto a quien poner en su lugar… ¿a nadie?

Tras el discurso legalista, primero, y conciliador después, el abogado no pudo evitar que le asomasen las orejas de lobo: \”Las dos principales causas de la depresión que ahora atravesamos son, primero, que la gente no tiene capacidad para utilizar el ordenador y, después, que los modelos de negocio en Internet han sido modelos absolutamente hippies… esto era una inmensa comuna y todo era de todos. Internet no ha funcionado porque se ha basado en un modelo de negocio donde no había dinero tangible: hay que cobrar los contenidos\”.

Dirigiéndose al músico que tenía a su derecha (Ignacio Escolar), le aleccionó: \”Tú como músico deberías entender, con independencia del contrato que firmes con la discográfica, que no se pueden dejar ficheros master para su reproducción en cadena en la Red sin que haya un beneficio, porque se joroba la Industria\”.

Para Anguiano estamos hablando de un triángulo con tres actores (autor, editor y usuario) en el escenario -¿no acababa Internet con los intermediarios?-, y lo que no podemos hacer es decir al usuario final que piratee porque no estamos de acuerdo con el sistema. \”Si tú no estás de acuerdo con esto o te montas tu propia discográfica o negocias con ella las condiciones que estimes convenientes, pero no puedes solucionar la situación diciendo a la gente que te copie, me parece de cajón de pino\”.

La propiedad intelectual es un robo

Saltándose una inmensa escala de grises, José Cervera, periodista fundador de Baquía.com, agarró la materia desde el lado opuesto. \”Todo lo que nos ha contado el señor Anguiano\”, dijo Cervera \”es legal pero no es lógico, y eso significa que habrá que cambiar la ley\”. Y para rematar al abogado espetó: \”la propiedad intelectual es siempre un robo,\” según demostró contando la historia de este derecho [1], que termina en estos días donde \”lo que nació como un método de censura se ha transformado en un método de expropiación económica de los autores por parte de las empresas editoras. Literalmente\”.

Y si no, se pregunta Cervera, \”¿Cómo es posible que la legislación reconozca un copyright válido por 50 años si el titular es una persona, pero por 95 si se trata de una empresa? ¿Cómo es posible que, como nos ha demostrado tan brillantemente el señor Anguino, hagas lo que hagas si trabajas para un editor la PI acabe en sus manos? ¿Cómo es posible que lo que yo produzco con mi cabeza no me pertenezca a mí sino a un señor que está por encima de mi?\”

La invención de cosas como el concepto de que \’el trabajo efectuado a cambio de un sueldo inmediatamente convierte al que paga en depositarios de los derechos\’, \”es un mecanismo de protección de la compañía\”, explica Cervera. Las editoras, continúa, se han convertido en compañías de gestión y explotación de los derechos de copia y cada vez necesitan menos a los autores, \”que no son más que un incordio, porque protestan y patalean\”.

Las compañías, entonces, prefieren dedicarse a gestionar derechos de PI, -\”comprarlos, venderlos, intercambiarlos, invertir sobre ellos\”- que lidiar con los autores.

Lo importante es la materia gris

En este contexto, en el que \”cualquier tipo de propiedad intelectual, que nació manchada con el estigma de la censura, se ha convertido en la práctica en un mecanismo por el cual las empresas, que no tienen mente y por tanto no pueden generar ideas, se apropian de las ideas que generan mentes humanas\”, lo mejor que se puede hacer es abolirlo, \”acabar con el derecho de propiedad intelectual\”, sentenció Cervera. Porque, \”en sí mismo es una aberración: las ideas no pueden pertenecer a nadie\”.

Cervera: \”Las ideas no valen dinero, lo que vale dinero son las mentes que la producen\”

\”Durante miles de años los humanos hemos sobrevivido, y muy bien, hemos hecho arte, y muy bien, sin derechos de propiedad intelectual\”, remató Cervera por si no había quedado suficientemente clara su postura. \”De manera que ni siquiera es seguro que su desaparición vaya a provocar el fin del arte o el fin de la literatura. Las ideas no valen dinero, lo que vale dinero son las mentes que la producen\”.

En última instancia, resume Cervera, se trata de un problema de poder: los editores y los autores se necesitan mutuamente, pero la cuestión es quién manda en esa relación. \”A lo largo de los últimos 200 años los editores, que han dispuesto del poder económico, se han ocupado de que las leyes protejan sus intereses, desequilibrando la relación de poder completamente a su favor\”.

Y cuando se trata de aportar nuevas ideas, tampoco hay porque abandonar el radicalismo. \”Yo, como no soy editor sino autor, lo que reivindico es que esa legislación desaparezca para que la relación se vuelva a plantear… ¿Abolimos los editores? Quizá fuese una buena idea, pero yo creo que los editores son útiles, cumplen un trabajo, son necesarios para la difusión de las obras\”.

Pero esa labor que realizan no les da derecho a controlar por completo cualquier producto de la mente del autor, y mucho menos a quedárselo en propiedad, continúa Cervera. \”Las ideas no se pueden poseer porque no se pueden meter dentro de un tarro, y el intento de fabricar una red cada vez más tupida de legislación que atrape esas ideas, a favor además de los editores y no de los que las crean, lo único que va conseguir es llevarnos a la completa parálisis intelectual: nadie va a poder crear nada porque nadie va a poder estar seguro en última instancia de que no está violando algún derecho de propiedad intelectual\”, afirma.

La legislación llevará a la parálisis intelectual: nadie va a crear nada porque no estará seguro de si viola algún derecho\”

Y no sólo las ideas no valen, tampoco sirven para nada las \”las protecciones de las ideas\”, porque siempre hay una manera de saltárselas: \”La mente que ha producido una idea siempre puede producir otra; siempre se puede encontrar la manera de saltarse la ley\”. Queda claro para Cervera que si no se puede poner un candado a algo (idea), el término propiedad no se le puede realmente aplicar.

La Economía de la Reputación

\”Por tanto, la propiedad intelectual debe ser abolida\”, dicta Cervera entre las risas de complicidad en el público. \”De hecho, mi opinión personal es que la propiedad intelectual está abolida de facto, ahora sólo queda que las leyes se enteren\”.

¿Y la alternativa? ¿Cómo cargarse el sistema de derechos y propiedad intelectual en el que está basado toda una enorme parte de la industria y dejar en su lugar un vacío?

Cervera tiene la respuesta: \”Yo estoy completamente de acuerdo con el señor Anguiano en que la gente trabaja para comer y que las mentes, no las ideas, valen mucho dinero: deben ser recompensadas por su trabajo. Lo que propongo es que desaparezcan los monopolios legales sobre las ideas, propongo -algo que ya está funcionando- para evitar el problema del plagio, la instauración de una economía de la reputación, en la cual nadie plagia porque eso baja tu cotización en el mercado y todo el mundo va a saber que lo estás haciendo; y propongo la reorientación de la relación entre editores y autores, en una dirección muy clara: el editor debe transformarse en un proveedor de servicios para los autores.

El editor, en el futuro diseñado por el fundador de Baquía.com, se encargará de hacer lo que sabe hacer bien (promocionar, hacer marketing, facilitar el uso de instalaciones de grabación, difundir, etc.), pero en lugar de ser el titular del derecho de PI, será un asalariado del autor, que es el que realmente tiene la máquina de fabricar ideas, que es lo único que vale.

Escuchando al abogado flotaba en el ambiente de la sala un \”parece que este tío lleva la razón\”; tras los aplausos a las contundentes palabras de Cervera, se cambió por un \”¿y si todo eso fuese cierto?\” ¿Demasiado bonito para ser verdad? El problema del \’sistema Cervera\’, argumentaban después en los pasillos los contagiados de su \’radicalismo\’, es que saldrían perdiendo los parásitos -los que no tienen ideas, no crean, no tienen iniciativa, no son originales, no piensan… y recogen frutos ajenos-. Y el poder, el sistema, está lleno de parásitos con poco cerebro y mucho poder (y dinero).

Almodóvar y el abogado del diablo

Anguiano, que se apresuró a tomar el micrófono para replicar el \”discurso almodovariano\” del visionario periodista, empezó matizando la diferencia entre el derecho anglosajón y el derecho continental: el primero sería el derecho de propiedad intelectual mientras que el segundo estaría orientado al autor. Esta \”diferencia elemental\”, sería arrasada posteriormente por Cervera al afirmar que, al final, \”las consecuencias de ambas legislaciones para el autor son las mismas\”.

Además, el abogado se mostró de acuerdo con el concepto de que las ideas \”no son protegibles\”, y la ley también: \”lo que protege son los desarrollos de las ideas, el knowhow\”. Las ideas, por definición, en el derecho de PI anglosajón y continental no se pueden proteger; además, en la idea filosófica de la exposición de motivos del Convenio de Berna (no frenar el progreso), existe limitación temporal en el monopolio de explotación, explicó Anguiano.

En este punto del coloquio, se inició un toma y daca, que reafirmó las distancias entre ambos puntos de vista.

El socio del despacho Garrigues & Andersen insistió en que todos los problemas que quitan el sueño a los periodistas en la mesa se pueden solucionar replanteando los contratos laborales con los editores o las discográficas, sencillamente.

Sin embargo, Cervera puso un nombre a la posibilidad de renegociar el contrato, \’Prince\’, que tuvo una batalla legal con su discográfica durante seis años porque había firmado un contrato leonino… \”En la práctica, los contratos no se pueden replantear de esa manera, los periodistas no pueden llevar la iniciativa\”.

La otra posibilidad para \’saltarse las reglas\’ que atan a los creadores, montar la propia discográfica o editorial, \”ya se está haciendo\”, contó Cervera poniendo como ejemplo al grupo de rock Marillion. \”Entonces, como esto ya está ocurriendo en la práctica, la legislación tendrá que seguir detrás; y el efecto que eso va a tener va a ser la desaparición de la propiedad intelectual\”, afirmó.

Para el periodista, los derechos de propiedad moral nunca se han puesto en cuestión, el problema son los derechos económicos, y \”la realidad es que las editoras han utilizado y siguen utilizando la legislación para expropiar esos derechos económicos a los autores\”.

Pero el abogado seguía reduciendo el problema a asuntos contractuales: \”Tú creas un artículo o lo que sea y es tuyo y haces con él lo que te dé la gana; tienes amplísimas posibilidades: o bien vas a una editora (donde regirá el acuerdo entre partes), o bien montas tu propia editorial, o bien te dedicas a una distribución directa… \”Me parece increíble: si hay algo que tiene Internet es que acaba con la mediación con la distribución, se va a la venta directa\”, dijo.

Cervera: \”Las editoras utilizan la legislación para expropiar los derechos económicos a los autores\”

\”Ahí le has dado\”, replicó Cervera: \”los editores son intermediarios y están siendo desintermediados; su reacción es apretar las tuercas de la legislación, ampliar su campo a nuevos ámbitos\”. Pero Anguiano sintió que el tema se desviaba: \”Si queréis hablamos de la piratería y de cómo os puede perjudicar, pero no lo mezcléis con las relaciones entre autores y editores, productores, etc. -los titulares de los derechos económicos- porque no tienen nada que ver: es una cuestión de negociación. Tú mañana firmas un contrato laboral o mercantil en función de tus propias condiciones, y punto\”. Pero el problema, se defendió el periodista, es que \”todo el poder está en uno de los lados en esa negociación\”.

Llegar al final del camino sin rumbo

Sin visos de encontrar un punto en común desde el que poder caminar de la mano, se otorgó la palabra al público, lleno de periodistas, que inclinó la balanza en contra de las tesis del abogado.

Sobre el tema de los press-clippres, Próspero Morán [2], director y presentador del espacio \’Internet en Radio 5\’, afirmó: \”Conozco un ejemplo de escaneado de periódicos muy viejo, que se llama radio, que consiste en leer las noticias de los periódicos en todos los boletines, y no he visto a ningún abogado levantar una bandera y cerrar alguna emisora\”.

Javier Díaz Noci [3], profesor del Departamento de Periodismo II de la Universidad del País Vasco, cree que los intermediarios pueden desaparecer, pero no el autor. \”Pero en vez de decir este negocio es el mío y renegociar los porcentajes con los editores, cuya función evidentemente va a cambiar, en vez de eso estamos vendiendo el evangelio de Robin Hood\”.

Pedro Alzaga, de Prisa.com, preguntó. \”¿A día de hoy es posible que exista una protección del autor sin terceros?\” Guante recogido por Anguiano, que recalcó que los editores de prensa no están adscritos a ninguna entidad protectora de derechos, \”pero mi opinión es que el monopolio que tienen en España las sociedades gestoras de derechos es una auténtica vergüenza. No es el caso de los periodistas: aquí hay una relación laboral o mercantil que el asalariado o el freelance puede negociar de acuerdo con sus propios intereses\”.

Javier Castañeda, periodista, abogado y ex redactor de Baquía.com, planteó si de verdad existen muchos periodistas, de los de andar por casa, con fuerza para renegociar su contrato. A lo que Anguiano respondió que no se puede mezclar este asunto con la \”precariedad del contrato laboral\”, que no tienen nada que ver con la propiedad intelectual.

En fin, por un lado o por otro, \”estamos jodidos\”, añadió José Cervera: \”en toda la prensa española se está produciendo un proceso de \’refirma\’ de contratos que no es voluntaria ni negociada, sino que se te pone el contrato encima de la mesa y o firmas o te vas\”.

Lo que quedó diáfano cuando se pasó de las palabras al café, es que no hay nada claro. Unos han clavado la cruz encima de la tumba del copyright, pero otros están dispuestos ha desenterrarlo con toda la fuerza de la ley, afirmando que sólo fue un ataque de catalepsia.


[1] Explicación de José Cervera sobre los orígenes de la Propiedad Intelectual.
\”El derecho de copia, de propiedad intelectual, no solamente no es eterno sino que es muy reciente, y nació con la finalidad de controlar los contenidos, como censura. En un momento dado se plantea un problema debido a una nueva tecnología: el discurso no se puede controlar porque la imprenta permite a cualquier \’desgarramantas indocumentado\’ imprimir lo que le dé la gana y hacer muchas copias, inundar Europa de opiniones disidentes (años 1600 aprox.)… y los gobiernos empiezan a darse cuenta de que se les está desmandando la cosa; hay gente que está imprimiendo cosas que no están aprobadas por el rey. Francia llega a prohibir las imprentas, que es como prohibir a la marea que suba. Los gobiernos buscan desesperadamente un nuevo mecanismo para controlar los contenidos: el \’copyright\’. El derecho de propiedad intelectual no nace para proteger a los autores sino para controlarlos. ¿Y por dónde se les controla?: por la economía. En 1662 en el Reino Unido aparece la
Stationers\’ Company, una compañía de editores con la concesión Real, que tiene el monopolio sobre el uso de la imprenta en el Reino Unido. Pero resulta que ya entonces los editores de todo jaez se llevan a matar, por lo que esta compañía termina deshaciéndose y en 1710 se aprueba la primera legislación de \’copyright\’ de la historia, el Estatuto de Anne, que define el \’copyright\’ como un derecho que protege la inversión del editor, no al autor, cuando compone un libro. Desde ese momento, y con el natural desarrollo de la imprenta, la parte del control de los contenidos se va difuminando, pero la parte de control económica sigue… hasta nuestros días. En el momento actual, lo que nació como un método de censura se ha transformado en un método de expropiación económica de los autores por parte de las empresas editoras. Literalmente.\”

[2] Próspero Morán, director y presentador del espacio \”Internet en Radio 5\”:
\”Aplaudo la brillantez de Anguiano para defender lo indefendible; su discurso adolece de un problema grave, es un taburete magnífico pero no tienen patas\”.
(Sobre los press-clippres) \”Conozco un ejemplo de escaneado de periódicos muy viejo, que se llama radio, que consiste en leer las noticias de los periódicos todos los días en todos los boletines\”
\”Yo también soy partidario de que los editores existan, pobrecitos, pero el problema es que los editores piensan que los periodistas somos como perros (los perros cuando pierden la escala jerárquica se vuelven un poco locos), pero los periodistas somos gatos, y los gatos vamos un poco por libre y lo editores todavía no se han dado cuenta. Llevamos poco tiempo de relación y no se han acostombrado a llevarse bien con los periodistas\”.

[3] Javier Díaz Noci , profesor del Departamento de Periodismo II de la Universidad del País Vasco:
(Sobre la ponencia de José Cervera) \”Es más bonito estar de la parte de Robin Hood, del chico bueno que además se queda con Marian, que roba a los ricos para dárselo a los pobres; qué bonito y qué \’enrrollao\’, y qué comunismo owensiano más irreal\”.
\”Esta claro que la tecnología digital cambia unas cuantas cosas, y otras cuantas no las cambia. Suprime la necesidad imperiosa de plasmar las ideas en un soporte material, de producir además de obra intelectual, obra (que no propiedad) material. Los intermediarios (el tipo que fabrica el CD, que graba el CD, el que lo distribuye, el que lo vende…) se pueden eliminar, pero el que nunca desaparecerá será el autor. Pero en vez de decir, yo no desaparezco y este negocio es el mío y renegociar los porcentajes con los editores, cuya función evidentemente va a cambiar, en vez de eso estamos vendiendo el evangelio de Robin Hood\”.
\”Nunca nos fijemos en cuestiones de derecho de autor en América, porque aquí se protege, al menos teóricamente y legalmente, al autor, y allí se protege a la empresa que tiene la iniciativa de la publicación\”.
(Sobre el \’press-clipping\’) \”¿Es ilegal o es ilegal? No tiene porque ser ilegal. Es ilegal si se hace a espaldas del autor, si es un \’fraude de ley\’. Si el \’press-clipping\’ se hace negociando con la empresa productora de los contenidos, que estará encantada de vender una cosa cinco veces (y de hecho lo hace), no tiene que haber ningún problema. Pero la empresa debe negociar con su periodista: si el editor vende un artículo 20 veces, el autor debe cobrar esas 20 veces\”.
(Sobre la Economía del la Reputación) Eso de \’las mentes valen y deben ser pagadas\’ me suena a una vuelta al sistema de patronazgo […]. \”El plagio no baja tu reputación en el mercado: mentira. Dos casos muy claros, el de Ana Rosa Quintana y Lucía Etxebarría, que plagian y se les denuncia pero venden muchos más libros desde entonces. ¿Baja tu reputación en el mercado?… Puede, pero aumenta tu bolsa\”.
(Sobre la independencia de los periodistas) \”Somos trabajadores asalariados. Un trabajador asalariado no es un profesional liberal en el sentido más estricto de la palabra, y desde luego no es un creador de obra intelectual independiente. Eso responde a una mentalidad un tanto romántica que nos está causando serios perjuicios a todos los autores, y en especial a los periodistas\”.


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