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Emprendedores de Internet en España, ¿destinados a ser tenderos?

En España se produce un fenómeno muy interesante cuando miramos de cerca el trabajo de muchos emprendedores. Especialmente de los de Internet.

Lo llamo ‘tendencia al chabolismo’, y en Internet yo lo llamaría ‘tendencia a convertirse en tenderos’. Me explico:

Una de las características del chiringuito, y comercios similares “de nicho”, es que al abrir tienen claro el foco del negocio, y está todo limpito y ordenado. Lo suyo iba a ser servir menús en la playa.

Pasan los meses, y cajas de cerveza y todo tipo de parapetos empiezan a rodear aquello. Se termina vendiendo de todo: condones, agua mineral, bocadillos envasados, tabaco, flotadores, chapitas del Madrid, cremas, etc. En lugar de llegar a ser un industrial con cientos de franquicias tipo “Starbucks Playeros”, el empresario termina trabajando todos los días 15 horas, sirviendo cañas y tapas personalmente en su chiringuito.

A muchos emprendedores de Internet españoles les ocurre igual. Idea genial, ejecución mediocre, dura realidad, ajuste, dura realidad, un cliente, ajuste, dura realidad, dos clientes, ajuste, dura realidad, etc. Cada ajuste incorpora más líneas de negocio o de actividad, más caras y más ‘tipos de bocadillos’. Cada ajuste hace que el pasado sea cada vez más una trampa que condiciona el futuro.

A veces los ajustes no son motivados por falta de negocio, sino por captar más nichos, más huecos al no saber cómo desarrollar el suyo propio. Otras veces porque aparecen jugadores con poca imaginación, a tratar de ocupar exactamente el mismo hueco: ven que tienes gente tomando una caña, y te plantan el chiringuito a 5 metros del tuyo. Por aquello de ni meter ni dejar meter.

La causa de fondo en mi opinión:

En España no hay mercado ni capital para crear servicios especializados de Internet. Naturalmente hay excepciones, pero sólo para confirmar la regla. Y el problema es que la mayoría de los emprendedores (y por cierto, de los inversores) ‘beben’ de las fuentes de noticias y análisis americanos, ingleses o alemanas: entornos totalmente distintos al español. Todo se invierte y desarrolla con la mente puesta en aquellos mercados: error fatal.

Las dos variables están muy unidas. No hay capital para crear mercado con marketing y comunicación. El poco que hay se drena en parte a través de iniciativas públicas estériles que dan trabajo y canapés a cuatro.

Y por otra parte, tampoco hay mercado porque para las pymes el marketing sigue siendo ‘coste’, no una parte crítica de su desarrollo de negocio. No digamos ya en el marketing por Internet.

Así las cosas, ¿qué hacer?

  1. Largarse cuanto más lejos mejor, es decir, al Pacífico. Cosa que recomiendo a cualquier recién titulado con alguna inquietud.
  2. Los que se quedan: centrarse en un solo producto, y empaquetarlo y venderlo para resolver miles de necesidades distintas de poca demanda cada una de ellas. Tratar de producir siempre lo mismo y crear la percepción de que entregas algo único al cliente en cada nueva venta.

Blog: Convence.com


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