En dos palabras

Es curioso pensar cuántas veces usamos esta expresión: “déjame que te lo resuma en dos palabras…”. Al final, siempre usamos más de dos palabras, a veces más de 20.

Sin embargo, con los buscadores, este dicho parece ser cierto, según la sabiduría popular. A nosotros esto nos parece muy poco natural. En este artículo y en los que seguirán, nos proponemos indagar en este asunto.

Imaginemos qué sucedería si, en una situación tan sencilla como comprar una entrada de cine, nos encontráramos con el siguiente conjunto de instrucciones, que básicamente nos invitan a resolver la situación como si estuviéramos tratando con un buscador:

“PROCEDIMIENTO HABITUAL PARA SOLICITAR UNA ENTRADA EN ESTE CINE.

  1. Use pocas palabras para solicitar su entrada.
  2. No utilice palabras que no sean relevantes, como “quiero”, “para” o “la”.
  3. Si desea que el “dos” se refiera al número de entradas, diga “comillas” antes y después de la expresión.
  4. Si desea filtrar su entrada por “sala”, utilice la expresión “Sala:” (“sala, dos puntos, número de la sala”).
  5. Si desea filtrarla por otros criterios, vaya a la Ventanilla Avanzada, en la puerta trasera del cine.
  6. No utilice términos ambiguos como “ahora”; use expresiones temporales como “día:25 AND mes:1 AND año:2007 AND horas:20 AND minutos:30”. No olvide añadir “comillas” antes y después de la expresión.
  7. Si pide una entrada para una película que ve muy poca gente, recibirá un mensaje que diga “Quizás quiso pedir…” y le daremos una entrada para la película más vista actualmente y que más se parezca a la que pidió.
  8. Si su entrada no está entre las diez que el dependiente le mostrará, pídale que le muestre las diez siguientes, o reformule su petición.
  9. Si no quiere que su asiento esté esquinado ni demasiado adelantado, diga “Entrada Menos Esquinas Menos Delante”. Si acude a la Ventanilla Avanzada puede marcar con un rotulador la zona en la que desea sentarse.

Esperamos que su experiencia de petición de película sea agradable. Muchas gracias”

Pocas entradas vendería esta sala. Sin embargo, si comparamos la complejidad de ambas situaciones (buscar información en Internet y comprar una entrada de cine), la intuición parece querer decirnos que buscar información es más complejo: podemos buscar información sobre un coche en particular y sus prestaciones, precio, puntos de venta, etc. En este caso, la situación sería definitivamente más compleja que comprar una entrada.

Por otro lado, la realidad es obstinada y nos dice que resolvemos nuestras necesidades de información con dos palabras y que para comprar una entrada de cine usamos bastantes más. La explicación puede tener su truco: ¿no será que, en realidad, las consultas que realizamos son sobre temas muy, muy simples?

En un congreso reciente, un gurú de esto de las búsquedas definía Google (y para el caso Live o Yahoo) como “el corrector ortográfico de la Wikipedia”, por aquello de que recientemente la mayoría de los resultados que devuelven estos buscadores corresponden a la Wikipedia (salvo que estemos buscando un sitio web en concreto, como al buscar “Repsol”, o hayamos preguntado por un nombre propio, no ambiguo, como “Aguirre” o “Gallardón”).

Ésta puede ser una explicación, al menos parcial: preguntamos con pocas palabras porque preguntamos cosas simples. ¿Y por qué no preguntamos cosas más complejas, si en nuestro día a día nos las planteamos? Un par de ejemplos:

  • “quiero adelgazar pero no hacer deporte”
  • “quiero dejar de fumar sin esfuerzo”
  • “quiero aprender inglés sin estudiar”
  • “quiero cambiar de trabajo”“

En el próximo artículo intentaremos analizar cómo es posible expresar estas necesidades de información en dos palabras.


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