BAQUIA

En la piel del spammer

Convertirse en emisor de spam e inundar la Red de correos basura está al alcance de cualquiera. Lo único que se necesita es una buena conexión a la Red y una conciencia escasa en escrúpulos. Brian McWilliams es un periodista especializado en e-business que se ha metido de lleno en la piel de un spammer para investigar algunos de sus modos de comportamiento, experiencia que cuenta en la revista Salon.

Durante meses, Brian recibió docenas de mensajes ofreciéndole la compra de un reloj imitación de la marca Rolex. Deseando librarse de este acoso, pero temiendo pinchar en el enlace para darse de baja del servicio por miedo a recibir aún más mensajes no deseados, pese a que las leyes de EEUU obligan a la empresa a dejar de enviar correos a aquellos que lo solicitan expresamente, Brian decidió coger el toro por los cuernos.

Contactó con BlackMarketMoney.com, una empresa de envío masivo de spam, ofreciéndose como afiliado para trabajar bajo su patrocinio. Cada afiliado marca los mensajes que envía con un código de seguimiento, para posteriormente recibir una comisión de hasta el 40% si se efectúa una venta a partir de un correo enviado por él. No sin varias ingeniosas artimañas de por medio, Brian fue finalmente aceptado como vendedor a comisión del sitio.

Su mayor sorpresa llegó cuando se le dio acceso a las estadísticas de la empresa, y encontró dos listados de potenciales \”clientes\” con casi 500.000 direcciones de correo, captadas de los usuarios que habían pinchado en el enlace para dejar de recibir mensajes. Para asombro de Brian, encontró direcciones terminadas en .doc, .edu o .mil, o de empresas como HP y Microsoft, es decir, usuarios aparentemente experimentados que habían cometido el error o la ingenuidad de intentar borrarse del servicio, y que lo único que habían conseguido era confirmar que su dirección estaba activa y lista -a su pesar- para seguir recibiendo correo basura.

Brian contactó con algunas de estas personas para averiguar el motivo de su conducta, concluyendo que pinchar estos enlaces respondía o bien a un acto desesperado para intentar frenar el spam, o bien al mismo exceso de credulidad que lleva a algunas personas a comprar los productos así anunciados. En cualquier caso, confirmó que el hecho de intentar darse de baja en estas listas sólo servía para recibir mayor cantidad de spam.

Ya lo sabe: cuando reciba un correo basura, no se le ocurra replicar, a no ser que quiera anunciar que está dispuesto a que le sigan llenando el buzón de basura.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios