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En todas partes cuecen habas

Ahora resulta que Francia también tiene un déficit importante en la dispersión geográfica de acceso al ancho de banda. Según un artículo de Yahoo Francia, aunque a finales de 2002 el 74% de la población podía beneficiarse de acceso a Internet de alta velocidad (ADSL, cable, Wi-Fi), ésta ocupaba tan solo el 21% del territorio nacional. Es decir, un total de unas 9.000 comunas son las que se benefician total o parcialmente de acceso a tecnologías debanda ancha, según un estudio realizado por el Observatorio Regional de Telecomunicaciones (ORTEL) por cuenta de la Delegación de Acondicionamiento del Territorio (DATAR) que se presentó el pasado 19 de junio.

Esto deja a 15 millones de franceses privados de banda ancha. O lo que es lo mismo, el 26% de la población francesa no tiene, hoy por hoy, acceso de banda ancha. Sólo un tercio del territorio -es decir, el 1,6% de la población- disponía en 2002 de un mínimo de dos accesos de conexión a Internet. El bucle local sobre tecnología radio es accesible solamente en un 1% del territorio francés, y se ha considerado ya un medio fracaso.

Como en España, el estudio francés habla de que el operador dominante (France Telecom en este caso) cuenta con una ventaja competitiva inalcanzable en ofertas de banda ancha, sobre todo en el caso de ADSL, y confirma que los únicos lugares en los que realmente existe una competencia seria, tanto para empresas como para los hogares, son Paris y la región Alta del Sena.

Según el artículo mencionado, Francia está fraccionada en tres niveles en cuanto al acceso a banda ancha y comunicaciones avanzadas: la zona de competencia real, que cubre tan solo el 2% del territorio nacional y que consiste, casi exclusivamente, en las grandes ciudades que acaparan un 32% de la población; una zona de oportunidad de competencia, alejada de las grandes infraestructuras de comunicaciones de los nuevos operadores y también sensibles a las necesidades de comunicación modernas. Esto representa un 20% del territorio y un 42% de la población, lo que, a corto plazo debería ser un buen reclamo para los operadores alternativos; y por último, una zona de fragilidad que cubre el 78% del territorio, con un 26% de la población que corre el riesgo de tener que esperar todavía bastante tiempo antes de poder contar con una oferta seria de acceso a las comunicaciones modernas y las ofertas de banda ancha que tienen sus paisanos en las ciudades.

Un panorama que se asemeja al español en más de un par de cosas.


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