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En Tokio, las paredes te escanean antes de anunciarte algo

Tokio, ese lugar lleno de tecnología con la que apenas podemos soñar, da un paso más allá y en esta ocasión nos ofrece una forma de publicidad digna de aparecer en cualquier película de ciencia ficción.

Se trata de unas pantallas conectadas a una cámara y a un ordenador que puede determinar el sexo y la edad aproximada de la gente que pasa por delante, para así clasificarles dentro de un target determinado. Porque no es lo mismo una señora de mediana edad que un chaval de instituto.

La publicidad dirigida es, al fin y al cabo, un lujo al que se están acostumbrando tanto las agencias de publicidad como sus clientes, pero que -por lo general- sólo se puede utilizar con gran detalle en Internet.

Éste es uno de los motivos por los que la publicidad tradicional, tanto en prensa como en radio o en paradas de autobús, está viviendo un declive en los últimos años y cediendo terreno ante los anuncios online. Pero con la tecnología adecuada, esa personalización publicitaria puede llevarse a soportes más estáticos como los carteles en las paredes del metro de una gran ciudad.

De momento se han instalado 27 de estas pantallas inteligentes en estaciones del metro de Tokio, dentro de un proyecto de 11 empresas de transporte. Las comparaciones con Minority Report, por supuesto, no se han hecho esperar.


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