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Es el cliente, estúpido

¡Es la economía, estúpido! Seguro que recuerdan este viejo lema.

Tradicionalmente, el producto ha estado en el centro de las estrategias de marketing y ventas de las empresas. Pero algunas compañías que saben anticiparse al devenir del mercado han hecho tábula rasa de esto y han situado en mitad de la diana al cliente. Hacen bien.

Y es que, como asegura Óscar Díez, de Daemon Quest, la filosofía corporativa debe ser flexible para adaptarse camaleónicamente a los nuevos y cambiantes tiempos.

En este sentido, acierta plenamente al afirmar que la implantación de un CRM debe perseguir como objetivo primordial y casi único la mejora de la relación con el usuario, a través de los canales de gestión y relación con el cliente.

Así lo empiezan a entender ya las grandes compañías, que no dudan en llegar a acuerdos con Daemon Quest. Ojalá que otros sigan por el mismo camino. Más


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