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Esos tecnificados surcoreanos; ¿quizás demasiado?

Sabido es que Corea del Sur es el país más tecnológico del planeta, lo cual es evidentemente bueno pero también acarrea inconvenientes… Por ejemplo, la adicción a los vídeojuegos alcanza proporciones dantescas (precisa registro); hay jóvenes que se pasan ante sus consolas desde las ocho de la mañana hasta bien entrada la medianoche haciendo apenas una comida diaria, lo que repercute claramente en su salud.

No se cambian de ropa, no salen a la calle, se olvidan de lavarse… Un panorama, sí, nada envidiable. Las autoridades surcoreanas ya hablan de epidemia de adicciones a los juegos electrónicos.

El mes pasado, el gobierno (que abrió un centro para el tratamiento de estas personas en 2002) lanzó una línea telefónica de atención para ellas. Cientos de hospitales privados y de clínicas psiquiátricas han creado unidades específicas para este problema.

Un estudio gubernamental indica que en torno a un 2,4% de la población de entre 9 y 39 años es adicta a los juegos. Otro 10,2% está al borde de serlo; de caer en depresiones si no juega constante, compulsivamente.

A tal punto llega la cosa que diez surcoreanos murieron en 2005 por causas relacionadas con la adicción a los juegos, fundamentalmente adolescentes y gente en la veintena, cuando entre 2001 y 2004 sólo se produjeron dos decesos.

¿Los motivos? Sobre todo problemas circulatorios causados por estar sentados todo el rato, hechos unos cuatro -algo similar a lo que ocurre en los aviones más pequeños que realizan vuelos de largo recorrido-. Pero, como indican algunos expertos, los juegos no son el problema, sino el uso (el abuso) que se hace de ellos.

Estos especialistas buscan más casos de adicciones en muchos países industrializados, sobre todo EEUU y Japón, pero lo cierto es que Corea del Sur se lleva la palma.

Y es que este país tiene una cultura del juego sin parangón. Acostumbrado a acoger competiciones al respecto, los jugadores profesionales surcoreanos pueden levantarse hasta 100.000 dólares al año en certámenes domésticos e internacionales.

Chin Tae Won, médico infantil, narra casos espeluznantes, como el de un escolar adicto a los juegos y con confusas nociones acerca de la vida y de la muerte que mató a su hermano pequeño después de que el niño interrumpiera su juego.

\”Los padres deben estar ojo avizor para detectar los primeros síntomas. Si un chico se vuelve violento cuando se le habla de dejar de jugar, este es uno de los primeros síntomas de que hay un problema\”, afirma Won.


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