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España: pymes faltas de tecnología

Sí, las cifras de comercio electrónico han mejorado. Según la Asociación Española de Comercio Electrónico (AECE), este último año aumentaron las ventas online un 70% en comparación con las cifras de 2002. El Corte Inglés llegó a alcanzar, según la misma fuente, los 100.000 pedidos durante la reciente Navidad. Son cifras esperanzadoras pero que, desgraciadamente, no reflejan con veracidad lo que está pasando en nuestra sociedad.

Basta con echar una ojeada a la Global Worldwide Population para ver que España, a pesar de contar con casi 14 millones de usuarios de Internet (el 32% de la población, aproximadamente) apenas llega a la mitad en lo que se denominan usuarios activos. Apenas el 14% de los españoles son, todavía hoy, usuarios activos de Internet. Si nos comparamos con Alemania (donde casi el 58% de la población tiene acceso a Internet) vemos que el porcentaje de usuarios activos triplica casi al español. Por su parte, Inglaterra, quizás por su afinidad lingüística con EEUU, es el país que mejores resultados obtiene: sus 34,3 millones de usuarios de Internet representan el 57,3% de la población total y el número de usuarios activos alcanza el 36% de la misma.

Estamos todavía muy lejos de nuestros colegas europeos. Ni que decir tiene que países nórdicos como Noruega o Suecia superan todas estas estadísticas y, en comercio electrónico, lideran el mercado europeo.

Pero donde el espectáculo es menos proclive al optimismo es en el desarrollo de las pymes españolas y su poca afición a la tecnología. En estos momentos acaba de anunciarse una iniciativa auspiciada por SAP e IBM para ofrecer a las pymes una solución integral de gestión informatizada con un rango de precios que oscila desde los 12.500 euros a los 32.500. La oferta, que se puede financiar en 36 meses, ofrece su acceso desde 384 euros al mes hasta los 998.

Apenas el 14% de los españoles son, todavía hoy, usuarios activos de Internet

Durante el pasado mes de agosto ofrecimos a nuestros lectores una serie de artículos con el objetivo de impulsar el aprovechamiento de la tecnología en las pymes. El primer capítulo, La contabilidad pura y dura, ya hablaba de los aspectos más importantes desde el ámbito de las pymes a la hora de utilizar la tecnología de forma ágil y como motor de su futuro crecimiento.

La iniciativa de SAP e IBM, de momento dirigida a pymes de entre 2 y 10 empleados, es un paso en la dirección adecuada, pero existen muchas empresas españolas con soluciones informáticas que también están en ello. SP, por ejemplo, tiene una participación importante en sistemas de gestión del entorno de las pequeñas empresas españolas.

El mercado está en franco crecimiento y muchas pymes sienten cada día más la necesidad de actualizarse. Multinacionales como las enumeradas y multitud de pequeñas empresas españolas, muchas de ellas con soluciones sectoriales, forman parte del tejido inicial capaz de modificar la situación de nuestras pequeñas empresas.

En definitiva, el grado de penetración de Internet, todavía muy bajo en España, tiene una nueva oportunidad con la implantación del ADSL y de los servicios a través del cable en los que España, gracias a la competencia feroz que se ha desatado alrededor del dúo Telefónica-Terra, está consiguiendo crecer por encima de la media Europea. Sin embargo, mientras no seamos capaces de aumentar el porcentaje de usuarios activos, nos faltarán soluciones innovadoras que aprovechen la tecnología para mejorar el negocio. Cualquier negocio.

Mientras en EEUU, Inglaterra y Alemania, Internet vuelve por sus fueros y genera una nueva red de valor alrededor de pujantes startups, España sigue dormida y la empresa, grande y pequeña, ha vuelto la espalda a un fenómeno que cada día es capaz de robarle algo de protagonismo a la televisión.

El viejo dicho de \”más dura será la caída\” ha dado de lleno en el caso de nuestro país, y de liderar muchas iniciativas innovadoras, hemos pasado a una situación de desdeño y desprecio hacia las empresas de tecnología que son la clave del empleo de gran valor añadido.

O reaccionamos pronto o nuestros jóvenes nos lo echarán en cara en el futuro.


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