Espectador: separe las piernas, las manos contra la pared, y no rechiste

A través de Boing Boing llegamos al blog de Brian Walsh, donde encontramos una historia ciertamente preocupante. Walsh es un amante del cine, aunque confiesa que prefiere la comodidad de ver las películas en el salón de su casa. Por un día hace una excepción y se acerca a una sala de San Francisco, deseoso de revivir la experiencia de contemplar una película en una pantalla gigante, sentado en una confortable butaca y degustando un enorme cubo de palomitas. Lamentablemente, la experiencia no resultó tan agradable como presumía.
A la entrada de la sala él y su pareja se topan con tres guardias de seguridad, quienes sucesivamente registran el bolso de la mujer, obligan a ambos a apagar los teléfonos móviles y finalmente ¡les registran de arriba abajo con un detector de metales! Pasan el trámite con aceptable ánimo, entran en la sala y ocupan sus asientos; después, Brian sale a comprar refrescos y palomitas y es obligado a pasar el control por segunda vez. Más adelante, durante la proyección, detectan continuos movimientos de personas: los guardias están patrullando la sala, observando a los espectadores por si alguno tiene la ocurrencia de grabar la película.
¿Se puede disfrutar del cine en estas condiciones? ¿No es capaz la industria cinematográfica de idear otra forma de combatir la piratería que no sea tratando a los espectadores como reclusos penitenciarios? ¿Tiene algún sentido amargar la diversión de los cada vez menos numerosos espectadores que acuden a las salas denigrándoles a la categoría de delincuentes ávidos de robar sus contenidos? Y como bien dice Brian: ¿no se da cuenta la industria de que un aficionado al cine, además del momento de sacar su entrada, paga varias veces por el contenido (cuando compra un DVD, cuando se suscribe a la televisión por cable o al pay-per-view), y que se le está fastidiando el viejo placer de ver una película en la pantalla grande por el hecho de criminalizarle a priori?
Pues sí. A este paso cuando deseemos un poco de acción. podremos elegir entre ir al cine o visitar a un preso de Guantánamo


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