BAQUIA

Espiar el e-mail del trabajador puede ser delito

Mucho se ha discutido acerca de si los empresarios están legitimados para leer el correo electrónico de sus trabajadores. Para éstos y sus representantes sindicales, se trata de una intromisión intolerable en su privacidad.

En cambio, los empleadores consideran que el e-mail es una herramienta que la compañía pone a disposición de la plantilla y que, por tanto, les asiste el derecho a controlarla, llegado el caso. Ahora, un auto dictado por la Audiencia Provincial de Madrid hace un mes indica que espiar el correo puede ser constitutivo de delito.

Se trata del llamado caso COAPI (Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Industrial); a una trabajadora del Colegio le instalaron en el PC un programa que, sin que ella lo supiera, recogía todos sus movimientos. Probablemente la idea era controlar cualquier intento de competencia desleal, revelación de secretos, violaciones de la propiedad industrial e intelectual, etc, para conseguir pruebas con objeto de despedirla. Pero lo cierto es que el Colegio tenía acceso a los mensajes privados de la empleada, lo cual ya es desorbitado.

La Audiencia Provincial de Madrid confirma el procesamiento de los dos dirigentes del Colegio implicados en el caso. A su juicio, su actitud supone una vulneración de la intimidad personal en la variante del derecho al secreto de las comunicaciones. En su auto, dice que, al acceder efectivamente a mensajes privados remitidos por la denunciante, se podría estar incurriendo en un delito de descubrimiento y revelación de secretos.

Toda medida de control guarda en sí el germen de un potencial abuso. Si bien se puede entender que una firma intente protegerse de la eventual deslealtad de trabajadores descontentos o revanchistas, el paso que va de este control al cotilleo se nos antoja demasiado fácil de dar. Los mensajes personales deben ser inviolables.

Círculo vicioso

Claro que nos encontramos ante una polémica difícil de romper. Un verdadero círculo vicioso. Porque, ¿no pueden entonces las empresas asegundarse en su actitud, afirmando que el correo electrónico es un instrumento puramente laboral y con el que, por tanto, no es lícito enviar mensajes de carácter privado? Posiblemente sí, pero con orden judicial mediante y cuando haya sospechas tan graves como fundadas.

En lo que fue un caso pionero en España, hace cuatro años y medio, el Deutsche Bank fue llevado al banquillo de los acusados por un empleado que acusó a la entidad financiera de espiar sus correos privados para despedirle.
Al final, los directivos implicados fueron absueltos, y el despido considerado procedente.

Quiere esto decir que no parece que se vaya a consolidar una jurisprudencia unidireccional, bien en favor de los empleados o bien en apoyo de las compañías. Más bien se nos da a entender que cada caso puede ser un mundo, y que cada juez lo valorará de acuerdo con sus características intrínsecas.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios