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¿Está Xerox saliendo del infierno?

Del famoso laboratorio de Xerox, salieron los PCs y los interfaces gráficos, junto con un sin fin de novedades tecnológicas que la empresa nunca supo aprovechar. A pesar de ello, fue una maravilla técnica de los años 60, en los que creció a un 34% interanual durante 10 años. Xerox fue una de esas empresas de tecnología que, como IBM, Motorola o Hewlett Packard, se durmieron en sus laureles y resistieron el cambio.

Hace tan solo tres años, Xerox miraba a la bancarrota a los ojos. Con 17.100 millones de dólares de deuda y 150 millones en el banco, está a punto de iniciar -según Fortune – siete trimestres de pérdidas. El mercado crediticio cerrado para la compañía, con la fuerza de ventas completamente desorganizada y sus centros de facturación en un estado caótico, sus acciones cayeron en Bolsa desde los 63.69 dólares a los 4,43. Al final, aprestándose al cierre, el Consejo eligió a Anne Mulcahy, una madre de dos hijos, veterana de más de veinte años de Xerox, como nuevo CEO. Nadie creyó que pudiera hacer otra cosa que cerrar la compañía.

Hoy Xerox sigue tocada, pero ya no es una empresa al borde del colapso. Ha disminuido su deuda en casi 5.000 millones de dólares, es rentable trimestre a trimestre y sus inversiones en Investigación y Desarrollo están empezando a dar fruto.

La progresión de Xerox ha sido increíble. Lleva cuatro trimestres consecutivos con beneficios operativos. Todos sus negocios son rentables desde el año pasado. Tuvo que reducir costes elimando al 30% de su fuerza laboral, una decisión que nadie creyó que Anne pudiera tomar como empleada de tantos años en la compañía. El pasado 31 de marzo, Xerox tenía 3.000 millones de dólares en efectivo y su deuda había disminuido en un 21%, todavía en un respetable 14.300 millones de dólares. A pesar de los problemas la empresa siguió invirtiendo un 6% de sus ingresos en Investigación y ello le ha producido docenas de nuevos productos el año pasado.

Todavía tiene que recuperar el terreno perdido a Cannon y Ricoh en fotocopiadoras y dar un salto a ser, verdaderamente, \”The document company\” que prometió en su día. Quizás lo más increíble de esta recuperación, aparte del éxito de una mujer que nunca esperó ser CEO de Xerox, es el hecho de que siguieran invirtiendo en investigación a pesar de estar al borde de la bancarrota.

La creación de valor pasa por la inversión bien aplicada. En España tenemos mucho que aprender todos.


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