Estar a la última en software ya no es imprescindible

En casi todos los aspectos de la vida se aconseja ir a la última, tener la última tendencia, lo último que ha salido, etc. Esta tendencia, como no podía ser de otra manera, se multiplica de forma exponencial cuando nos referimos a los componentes tecnológicos, que se actualizan cada poco tiempo y en los que las versiones antiguas acaban por quedarse obsoletas enseguida.

Sin embargo, parece que las compañías propietarias de software no siempre las tienen todas consigo, ya que muchas veces, en sus prisas por sacar la última versión, cometen importantes fallos que hacen que sus usuarios prefieran lo malo conocido a lo bueno por conocer. He aquí varios ejemplos:

1.- Windows Vista
Quizá sea el ejemplo más claro de todo el artículo. La nueva versión de Windows ya no es que haya pasado sin pena ni gloria por el mercado –que eso no habría sido del todo negativo-, sino que, de hecho, acumula millones de críticas debido a la escasa fiabilidad de su sistema, los excesivos –y a veces inútiles- sistemas de protección y, en general, a la pérdida de rendimiento y usabilidad del sistema operativo. Windows lo ha hecho todo para que los usuario se cambien a Vista; incluso ha obligado a muchos fabricantes a instalarlo de serie, pero la mayoría de usuarios aún no se fía de las prestaciones del Vista y prefieren mantener el XP. Veremos si el nuevo Windows 7 es capaz de movilizarlos a la actualización, pero por ahora el XP sigue siendo el rey.

2.- Windos Media Player
El reproductor de vídeo más famoso y popular de toda la comunidad informática ha puesto a sus usuarios en más de un aprieto, merced, sobre todo, a sus nuevas versiones, en cuya instalación aparece un mensaje que alerta de la posesión de un software no pagado y no deja al usuario actualizar su reproductor hasta que no valide su copia de Windows. Esto ha hecho que los usuarios continúen con las versiones antiguas de la aplicación o que incluso de cambien de reproductor.

3.- Adobe Flash
Famoso es ya el caso de los vídeos de YouTube que se paraban a los dos segundos de haber comenzado. Este problema se debía a una incompatibilidad de la versión 9 de Adoble Flash con el navegador Mozilla Firefox, lo que provocó que muchos navegantes ‘desactualizasen’ su Flash y volviesen a la versión 8. Por suerte, Adobe ha conseguido enmendar este error y la versión 10 no posee este problema.

4.- Freeware que pasa a ser Shareware
También son varios los ejemplos que encontramos de software que comienza siendo gratis para darse a conocer pero que, según avanza en desarrollo y popularidad, acaba convirtiéndose en un programa de pago.

5.- Macintosh
¡Menudo susto se llevaron los usuarios de Macintosh cuando la propia empresa les instó a instalar un antivirus! Resulta que el sistema operativo más fiable del mercado junto a Linux empezaba a tener problemas y agujeros de seguridad, y fueron muchos los que decidieron abonarse a las versiones antiguas del MAC OS para intentar evitar problemas. La compañía acabó retirando el consejo de instalar antivirus y declarando que no había nada que temer, y lo cierto es que Macintosh sigue siendo un sistema operativo considerablemente más fiable que Windows, pero cada vez son más los troyanos desarrollados para este sistema.


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