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FastTrack coge la bandera de Napster

El paso del tiempo confirma que Napster ya tiene sustituto. Una vez que el programa creado por el joven Shawnn Fanning fue puesto fuera de circulación tras ser fagozitado por el gigante del entretenimiento Bertelsmann, los intenautas buscaron alternativas parecidas y las localizaron en la red de FastTrack. A través de ella operan los programas de intercambios de ficheros Kazaa, MusicCity y Grokster, cuyos logotipos se están transformado en algo habitual en el escritorio de los usuarios.

El estudio mensual que la compañía Webnoize elabora sobre la incidencia de los programas de intercambio de música gratuita desvela que, durante el mes de octubre, los navegantes se intercambiaron 1.800 millones de ficheros de audio y vídeo a través de esta red. Esta cifra representa un incremento del 20% respecto al mes de septiembre, cuando se sobrepasaron los 1.510 millones archivos. Matt Bailey, analista de Webnoize, destaca que en apenas cuatro meses los usuarios de las redes de FastTrack se han disparado un 480%, pasando de los 225.000 de junio a los 425.000 de julio y a los 580.000 registrados en el mes de agosto. A su juicio, no sería descabellado que en noviembre se sobrepasara los 1,57 millones de usuarios.

Según Bailey, uno de los factores que han contribuido a que FastTrack ejerza un claro dominio entre los clones de Napster (AudioGalaxy o WinMX son sólo algunos de ellos) se debe a la implantación de una \”tecnología de gran calidad y sencillo uso\”. Otros de los aspectos es que \”las diez películas más taquilleras en Estados Unidos ya están disponibles a través de la red FastTrack\” de forma gratuita. Un ejemplo de ello es Harry Potter y la piedra filosofal, cuyo estreno aún no se ha producido en España pero sí en Morpheus.

A principios de octubre, la RIAA (Recording Industry Association of America) y la MPAA (Motion Picture Association of America), asociaciones que representan a la industria discográfica y cinematográfica respectivamente, se unieron para terminar con FastTrack. Este movimiento supuso un salto cualitativo, ya que abandonaron los límites geográficos de EEUU para dirigirse a Amsterdam, ciudad holandesa desde la que opera FastTrack, compañía formada por programadores de Suecia, Dinamarca y Holanda.