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Francia escaneará sus libros, con o sin Google

Parece que el gobierno de Nicolás Sarkozy la ha tomado con Google. Si hace unos días anunciaba su intención de cobrar un impuesto sobre sus ingresos publicitarios para compensar a los posibles perjudicados, ahora planea una alternativa al proyecto de digitalización de libros de Google.

Fue suficiente con que el año pasado la Biblioteca Nacional de Francia hiciera público su acuerdo con Google para escanear y digitalizar su catálogo literario para que se levantara una especie de ola furibunda entre los intelectuales galos contra la prestigiosa institución, a la que acusaron poco menos de vender el patrimonio nacional a una multinacional norteamericana.

El pasado martes, el ministro de Cultura francés, Frédéric Mitterrand, hizo público un documento que incluye una especie de ultimátum a Google, que deberá cambiar radicalmente las condiciones de su programa de digitalización universal de libros si no quiere quedar fuera de la parte correspondiente a su país.

El documento critica los acuerdos alcanzados por Google y diferentes librerías nacionales europeas, por el que el primero consigue acceso a libros de dominio publico a cambio de la digitalización, además de a otros sometidos a derechos de autor pero fuera de la circulación pública. Un acuerdo, para el ministerio de Cultura francés, favorable a los intereses comerciales de Google y con demasiados términos confidenciales.

El gobierno galo ha anunciado que invertirá 750 millones de euros en crear una alternativa a Google Books, aunque sea a costa de rescatar proyectos semiolvidados como Europeana, el portal paneuropeo de búsqueda de libros, o Gallica, un proyecto de digitalización que se inició en Francia en 1997 y que desde entonces ha creado una base de datos con 145.000 documentos, frente a los más de 10 millones de libros escaneados por Google.

El ministro Miterrand, pese a todo, parece no querer excluir definitivamente a Google, a la que ofrece un pacto para continuar con escaneado en las bibliotecas francesas: que abandone sus cláusulas de exclusividad, que se extienden entre 20 y 25 años. Unas cláusulas que Google considera necesarias para rentabilizar el proyecto.

“Google llegó a Europa con la actitud de un conquistador, y muchos le abrieron las puertas firmando acuerdos que considero inaceptables”, declaraba Miterrand el lunes en una entrevista en el diario Le Monde. “Les propondremos un intercambio de archivos sin confidencialidad ni exclusividad, con total transparencia y respeto por los derechos de autor”.

El ministro francés visitará la sede central de Google en Mountain View el próximo marzo. ¿Saldrá de allí habiendo firmado la paz o una declaración de guerra?


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