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Globalización: aprendamos de la mano de quien la practica

Hace unos días estuve en Barcelona para atender una conferencia de la Asociación de Ejecutivos de Habla Alemana. El invitado especial esta vez fue Heinrich v. Pierer, Presidente del Consejo Supervisor de Siemens y recién retirado CEO de la empresa. Su discurso, de casi una hora de duración, tuvo varios puntos álgidos.

Como no podía ser de otra forma nos habló también de Siemens. Conozco a la empresa desde mi etapa en Alemania y por haber tratado con ellos en España. De hecho, su actual CEO para nuestro país, Eduardo Montes, acaba de ser nombrado Presidente Mundial de Comunicaciones y es un viejo conocido del sector. Lo que no sabía es que la empresa está presente en más de 180 países y que su fuerza de trabajo sobrepasaba los 460.000 empleados. De ellos, 10.000 en España. Con estos datos se puede deducir que el Sr. Von Pierer sabía de quéhablaba.

Por ejemplo, nos explicó que, cada año, se gradúan 400.000 nuevos ingenieros en las universidades chinas, mientras que en toda la Unión Europea apenas llegamos al 20% de esta cifra. También nos explicó que la mano de obra técnica en Alemania cuesta 50.000 euros al año y que, por ese precio, se pueden emplear en China entre 5 y 6 ingenieros de similar preparación. En los nuevos estados miembros de la Unión Europea, la cifra sigue siendo inferior a los 10.000 al año.

Otro dato revelador que citó fue el de la inversión en I+D dentro del presupuesto de Defensa de los EEUU: 56.000 millones de dólares, de los cuales una parte importante revierte en empresa privadas del sector. En contraposición, el presupuesto de la Unión Europea para el desarrollo del I+D de todos sus estados miembros, está cifrado en 17.000 millones de euros para los próximos 5 años.

Además, Von Pierer explicó que el grado de motivación de los chinos e indios es, casi siempre, muy superior al de los europeos. También habló de los logros sociales en Europa y de que no se trataba de perder los privilegios alcanzados en nuestro entorno, sino de darnos cuenta de que, a largo plazo, pocas actividades que no generen gran valor añadido serán sostenibles en Europa.

Según él, la clave está en la investigación y desarrollo, y explicó, por ejemplo, que su empresa destina a I+D más de un 3,5% de sus ingresos globales. No he querido comparar las cifras con empresas españolas por no llevarme una sorpresa desagradable, dado que muy pocas destinan más del 1% a ese capítulo. Sin I+D no hay posibilidad de generar valor añadido y los empleos de bajo nivel se exportarán cada vez más.

También nos dijo que China, igual que en su momento Japón, empezó copiando y no teniendo gran calidad en sus productos, para pasar a competir con los países más desarrollados en cualquier frente. Hoy, China ya no es una gran fábrica de copia –que también, este comentario es mío-, sino que produce a buen nivel y está mejorando la calidad de forma diaria.

Heinrich cree que la globalización requiere una inmersión total en la cultura del país. Siemens tiene hoy ya más de 70.000 empleados en Asia, algo menos que los 125.000 que tiene en toda Europa. En su opinión, Asia superará a Europa en número de empleados en los próximos dos años.

Dijo algo similar sobre la India y su capacidad de absorción de nuevas generaciones de ingenieros que, con billete de ida y vuelta, “hacen las américas” para volver luego a su país de origen y crear empresas que son “puro valor añadido”. Es decir, aquellos que menosprecian estos países emergentes calificándolos como puros proveedores de mano de obra barata, verán pronto como compañías de sus mismos sectores, con la misma calidad o superior, compiten en sus territorios tradicionales de venta.

En resumen, explicó que el inglés es ya hoy el lenguaje universal de los negocios y que la globalización no tiene vuelta atrás. Su modelo de expansión global pasa por crear organizaciones locales fuertes, con personal del país pero con una fuerte vinculacióna los valores de la empresa. Con el tiempo, estos siemenitas locales, como en el caso de Eduardo Montés, pasan a formar parte del escogido grupo de dirección que desde Alemania (eso sí) dirige a la totalidad de la organización.

A mi modo de entender el discurso, la multinacional alemana, en contra de lo que pasa con las americanas, deja un mayor radio de acción a las corporaciones locales que están más cerca del cliente. Para ello cuentan también con una fuerza ejecutiva que, en general, es mucho más duradera que en las multinacionales americanas. Si bien Von Pierer afirmó que los tiempos del empleo para toda la vida han quedado atrás, sí es verdad que sus ejecutivos se mantienen más que en las multinacionales americanas, y tienen por ello mayor capacidad de absorción de su visión y forma de operar.

Vamos, que o nos ponemos ya a invertir en I+D o vamos apañados en los próximos años. Sí, ya sé, no es nada nuevo…


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