BAQUIA

Google, ¿en el “eje del mal”?

Cuando algo se vuelve popular (ya sea una empresa o un producto), obtiene grandes ventajas pero, también, numerosos inconvenientes. Los servicios y aplicaciones de Internet, como en cualquier otro sector, sufren esta polaridad de opiniones; hay quien ama a una determinada compañía, y hay quien aprovecha cualquier oportunidad para hablar en su contra. De todo esto Microsoft sabe mucho, una compañía que desata la ira de numerosos usuarios pero que, aún así, sigue siendo la más utilizada por otros.

El problema del crecimiento de las empresas viene dado también por su compromiso social y por las artimañas utilizadas para llegar tan alto. Ese es el caso de Google, que ha pasado de ser el buscador más elogiado por los internautas, a concentrar gran parte de las críticas en los últimos meses. Pero no se trata simplemente de una cuestión de manía, sino que la propia firma ha realizado acciones que han sido vistas con mala cara por gran parte de los usuarios más avanzados de Internet.

La privacidad de los datos que obtienen de sus usuarios y el apoyo a la censura, son dos de los temas escabrosos que hacen sombra a la imagen, hasta ahora impoluta, de la compañía. Numerosos internautas no han dudado en condenar estas acciones por parte de la empresa de Mountain View, que ha dejado de ser la mejor amiga de los usuarios, para convertirse prácticamente en un peligroso adversario.

Reventa de datos

Entender el negocio de Google es muy sencillo. La empresa nos ofrece el que es quizá el más completo y rápido buscador de la Red, y almacena la información de las búsquedas y nuestros datos para, más tarde, aplicarlos en el marketing online. Por otro lado, las compañías pagan por diferentes espacios publicitarios en el site para, así, aumentar sus beneficios.

Hasta ahí, todo el mundo tenía claro en qué consistía el proceso, pero la polémica se ha desatado cuando los usuarios se han dado cuenta de la gran información privada que maneja Google, y la forma en la que ha comenzado a revenderla a terceros.

Diferentes asociaciones de protección de datos de la Unión Europea destaparon la situación, y acusaron al gigante informático de violar las leyes de privacidad continentales. La compañía guardaba información sobre gustos, intereses, creencias o preferencias de los consumidores durante dos años, algo prohibido en los países de la UE. Aún así, la firma se defendió alegando que ellos habían puesto ese límite de dos años por decisión propia, ya que anteriormente almacenaban esos datos por tiempo ilimitado.

La noticia se extendió como la pólvora, y a los pocos días los propios mandatarios de la UE y Estados Unidos cuestionaron las políticas de privacidad de la empresa, así como las de Yahoo! y Microsoft. Y es que actualmente, los usuarios que utilizan estos buscadores no pueden hacer nada para no permitir que sus búsquedas lleguen a terceros, y que circulen datos que, de ser en otro sector, serían completamente privados. Si bien la empresa confirmó la utilización de estas informaciones generales con otras compañías, sí que reconocieron que aquellas que son personales no salen de sus oficinas.

Sin embargo, algunas acciones en otros países (como China) han preocupado a los internautas, que no creen en las excusas ofrecidas por la compañía de Mountain View. A través de su presión han conseguido que Google haya aceptado guardar esta información con un límite máximo de 18 meses, y que otras empresas como Amazon, AOL, Apple, eBay, Microsoft y MySpace también revelen cuánto tiempo guardan datos similares en sus archivos.

Sin embargo, la paranoia sobre el control de Google con respecto a las informaciones de sus usuarios no ha hecho nada más que empezar. Hay quien piensa que se trata de un Gran Hermano demasiado peligroso, que sabe mucho de aquellos quienes creen navegar de forma anónima y que podría llegar a utilizar toda esa información con otros fines. De hecho, la adquisición de DoubleClick por parte de la compañía ha sido vista con gran desconfianza, ya que incrementa las posibilidades de que la empresa de utilice estos datos con otros fines.

Otro de los puntos más criticados ha sido la política de privacidad que mantiene la compañía en su servicio Gmail. Según recogen numerosos blogs y webs en la Red, la empresa escanea los contenidos de los mensajes para determinar qué anuncio poner en cada uno de ellos. Sin embargo, la pregunta que se hacen muchos es si realmente respetan al 100% la confidencialidad de estos emails, que son completamente privados y cuyo contenido no debería ser conocido por nadie externo. Google se escuda argumentando que la utilización de un sistema automatizado de rastreo del texto es solo para poner anuncios, pero muchos dudan sobre si esto es totalmente cierta.

Del lado de la censura

El nombre de Google se ha asociado últimamente con multitud de demandas, gran parte de ellas relacionadas con los derechos de copyright de los vídeos de YouTube. Sin embargo, la más alarmante ha sido la realizada por Amnistía Internacional, que ha acusado a esta compañía, junto a Yahoo! y Microsoft, de apoyar la censura en Internet en algunos países.

El caso más palpable, y del que se han hecho eco prácticamente todos los medios, es el de China, donde Google ha tenido que ceder ante las presiones del gobierno del país para bloquear páginas y contenidos que consideraban inadecuados. AI va mucho más allá, y ha asegurado que la empresa ha facilitado información personal de los usuarios a los organismos oficiales del país, y que también ha vendido hardware para filtrar los contenidos online.

Pese a que en su entrada en China Google aseguró que no cedería ante la censura que el gobierno pretendía imponer, y todo el mundo les alabó por ello, finalmente tuvo que tomar algunas opciones restrictivas para poder entrar en este mercado. Y es que conseguir posicionarse en un país con tanta cantidad de internautas parece haber pesado más que el compromiso moral que había adquirido con sus usuarios.

Numerosas publicaciones y usuarios a nivel personal han calificado esta política de Google como hipócrita, y asociaciones como Reporteros Sin Fronteras no han dudado en criticar duramente las acciones de la compañía. “La puesta en marcha de Google.cn representará un día negro para la libertad de expresión en China. Mientras que la empresa defiende los derechos de los internautas norteamericanos frente a la justicia de aquel país, se burla de sus usuarios chinos.” sentencia el comunicado de RSF.

Por otro lado, la compañía ha intentado buscar apoyo en la Administración Norteamericana para intentar poner un freno a los países que violan sistemáticamente la libertad de expresión en la web. La censura, que no ha dejado de crecer en los últimos cinco años, ha llegado incluso a países que, hasta el momento, eran más flexibles con su posición frente a las informaciones de la Red.

Diversas organizaciones de derechos humanos han recibido con satisfacción las propuestas de Google para intentar solucionar esta situación, como no podría ser de otra forma, aunque siguen criticando su posición en China. Sin duda, se trata de un arma de doble filo que puede ser fundamental para que los usuarios vean en la firma de Mountain View a un amigo de la libertad, o a un colaborador de los gobiernos censores. Ellos tendrán la última palabra.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios