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Google, libre de pecado (por ahora)

Las demandas derivadas de ocupar una posición dominante parece que van a dejar de ser patrimonio de Microsoft. El caso es que a Google también la han acusado de perjudicar a terceros a raíz de su hegemonía en el sector de las búsquedas online, y es que es tanta su influencia que perder posiciones en la parrilla de resultados del buscador (por no mencionar la desgracia de caer en sus listas negras) puede condicionar el éxito o el fracaso de un negocio online.
El argumento del portal KinderStart, dedicado a suministrar información relacionada con los niños, para demandar a Google se basa en que al ser competencia del buscador (el portal tiene su propio motor de búsqueda), éste rebajó deliberadamente su PageRank con la intención de perjudicarle. Dado que el funcionamiento del PageRank es el secreto mejor guardado en la empresa de Brin y Page, la acusación alegó no saber qué hacer para restaurar su clasificación anterior, añadiendo que Google debería aportar algo de transparencia y claridad en un servicio esencial dentro de una web cada vez más guglelizada.
Google se defendió alegando que su PageRank funciona sobre algoritmos matemáticos y valoraciones subjetivas, por lo que apeló a la Primera Enmienda de la Constitución –que protege la libertad de expresión– para negarse a entrar en detalles (¡anda que no pedían nada! Kinderstart pretendía que Google explicara minuciosamente cómo clasifica las páginas). El argumento de la defensa debió convencer al juez, que desestimó la demanda, aunque el proceso se reanudará en septiembre con nuevas alegaciones.
Lo cierto es que la demanda suena a pataleta injustificada, a intento de llamar la atención y conseguir una publicidad extra. Hay que tener en cuenta que en Estados Unidos el dominio de Google no es tan apabullante como el que ejerce en Europa, por lo que no puede hablarse de situación monopolística. Es muy arriesgado responsabilizar exclusivamente a Google de los malos resultados de una compañía, y se podría sentar un grave precedente al que siguiera una ola de demandas. Además, por la misma regla de tres, si Google fuera condenada por perjudicar los resultados de una empresa, ¿no estaría en su derecho de reclamar una parte de los beneficios en el caso contrario, cuando ayuda a aumentar éstos?


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