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Google se pone sensible en la Superbowl

La Superbowl es todo un acontecimiento en los Estados Unidos. Están las actuaciones musicales –nunca se sabe cuando alguien va a tener un desliz con su atuendo y escandalizar al respetable-, están las fiestas organizadas para verlo por la tele desde casa, está el partido de fútbol americano en cuestión, y están los anuncios, que generan una expectación sólo comparables a la que despierta (o despertaba) en España el primer anuncio del año en TVE.

Esa combinación de deporte y espectáculo atrae a las masas, y convierte al partido en la plataforma perfecta para lanzar una campaña publicitaria. Se estima que la audiencia de la edición 2010 fue de unos mil millones de espectadores.

Este año, Google ha colocado su primer anuncio en este evento, y no precisamente incluyendo rudos deportistas, pinturas de guerra bajo el casco y gritos de victoria, sino hablando de sentimientos con una historia de amor a través de las búsquedas en Internet.

Al fin y al cabo, uno puede empezar buscando cómo estudiar en París, seguir buscando un café cerca del Louvre y acabar intentando impresionar a una chica (¿trufas? ¿qué son trufas?), buscando un empleo en la ciudad de la luz y después de peripecias varias, preguntarse desconcertado cómo diablos se monta una cuna.

Podría parecer que con esta decisión Google se rinde al sistema de la publcidad tradicional, pero nada más lejos de la realidad. El gigante de Internet no ha seguido las reglas de este juego, que instan a preparar toda una superproducción publicitiaria y mantenerla en el máximo secreto hasta el día del partido.

En vez de eso, la empresa muestra un vídeo simple, delicado, y que ni siquiera se creó para esa tarde. El anuncio, según explicó el consejero delegado de la empresa, Eric Schmidt, lleva tres meses circulando por YouTube.


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