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Google también tiene su lobby

Parece que la edad de la inocencia de Google ha llegado definitivamente a su fin. Lejos quedan ya aquellos tiempos en los que era una floreciente empresa de Internet, que ofrecía un gran y único servicio, el buscador, y esgrimía un bonito y casi angelical lema: “No seas malo”.

Ahora el lema es otro bien distinto, y no sólo en la forma, sino también en el contenido. Google se ha convertido en un auténtico imperio, que va engullendo empresas de todo tipo, sobre todo de publicidad y aplicaciones, y que inevitablemente tiene una imagen mucho más seria y menos divertida: el nuevo lema, \”búsquedas, publicidad y aplicaciones\”, es bastante aburrido, aunque defina mucho mejor en lo que se ha convertido la compañía de Silycon Valley.

El nuevo reto de Google es adentrarse en el entramado de intereses políticos de Washington, algo que en Estados Unidos parece obligado a hacer cualquier empresa que alcance un volumen de negocio de tal magnitud que no pueda seguir creciendo si no es presionando a la Administración.

Google es como el niño prodigio que aún siendo un chaval comprende, actúa y piensa como un adulto. Con tan sólo ocho años de edad, la compañía tiene un valor de mercado de 162.000 millones de dólares, y ya está empezando a competir en un terreno en el que algunas de las empresas más fuertes de Estados Unidos, como AT&T y Verizon Communications, llevan haciéndolo varias décadas.

En 2005 la compañía del buscador abrió una oficina en Washington, desde la que está tratando de posicionarse en este mundo del lobbysmo, actividad poco usual en nuestro país pero corriente en EEUU. Allí se absorben influencias, se convence a los legisladores y se ganan los valores de políticos acreditados y con capacidad de velar porque los intereses del nuevo Google se puedan llevar a cabo.

La operación de compra de DoubleClick de hace unos meses por 3.100 millones de dólares es la prueba de fuego para ver si Google realmente ha entrado con paso firme en el Capitolio. La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos está investigando este acuerdo, después de que la anteriormente mencionada AT&T y el otro gigante de Internet, Microsoft, denunciaran que la operación podría otorgar demasiado control a Google sobre los precios y tarifas propios de este mercado de la publicidad online, del que DoubleClick es la empresa más notable.

Para conseguir que la operación finalmente sea aprobada, Google tiene guardado en la manga a un \”lobista\” de gran peso llamado Makan Delrahim, que pertenece al Departamento de Justicia y está especializado en temas de monopolio.

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