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GPRS, el verdugo del WAP ya está aquí

ICANN, WAP, UMTS… para estar al día en el mundo de Internet hay que dominar una serie de siglas que los expertos del sector pronuncian con desesperante frecuencia como si, en vez de hablar, lanzaran pequeños escupitajos. A este maremagnum de acrónimos debe añadirse uno más: GPRS. Aunque ahora parezca impronunciable, dentro de unos meses estará en boca de todo el mundo.

La tecnología WAP todavía no ha muerto, aunque a juicio de la mayor parte los expertos se encuentra agonizante, a un paso de exhalar su último respiro antes de fallecer arropada en las manos del fracaso. Aunque no todos piensan así. De hecho, algunas estadísticas apuntan a que aún le queda un largo camino que recorrer: según Boston Consulting Group habrá cerca de 220 millones de usuarios de WAP en la Europa del año 2004. Esto supondría alcanzar una penetración del 56% de la población. Cifras optimistas si se tiene en cuenta que en 2000 se ha quedado en el 2% y que para este año alcanzar un 10% de penetración sería suficiente como para esbozar una sonrisa de satisfacción.

Pero la realidad puede echar por tierra todas estas previsiones. No sólo porque si se cumplen los plazos el próximo año los usuarios de telefonía móvil disfrutarán de la tecnología UMTS, sino porque hasta que llegue ese instante ya se podrán apreciar notables diferencias con la implantación de la tecnología GPRS. Réquiem por WAP.

Así pues habrá que quedarse con estas cuatro letras que guardan mayor parecido con un modelo de motocicleta de gran cilindrada que con el de un sistema de telefonía. El significado exacto es el de General Packet Radio Service, o tecnología de transmisión de datos por conmutación de paquetes. También se le conoce como GSM-IP debido a que emplea la tecnología Internet Protocol (IP).

El GPRS es la segunda generación (se le ha denominado de segunda generación y media) de servicios para GSM y consiste en adaptar las redes ya existentes para que puedan circular por ellas los datos a mayor velocidad. En consecuencia, la tecnología ya existe, pero todavía se encuentra a la espera de que suceda lo mismo con los terminales, de los que se tienen noticia pero que todavía no se han comenzado a comercializar.

Esta tecnología permite que la voz y los datos se transmitan al mismo tiempo. ¿Y esto que significa? Pues que, por ejemplo, se podrán mantener y recibir datos sin necesidad de cortar la conversación. Además, la información viaja por paquetes, como Internet, y no por circuitos conmutados, como ocurre con el GSM y el teléfono actual. Los datos viajan comprimidos y se pueden enviar a intervalos regulares.

Hasta el momento sólo dos de los principales fabricantes de teléfonos móviles, Nokia y Siemens, se lo han trabajado lo suficiente como para presentar en la CeBIT (la feria de tecnología más importante del mundo que se celebra en Hannover, Alemania) móviles GPRS. En cualquier caso, una cosa es que lo hayan presentado en sociedad y otra bien distinta que se comercialicen: hasta finales de verano no podrán encontrarse en las tiendas.

España (sí España), a la cabeza

Ha leído bien. Uno de los pocos países que dispone de cobertura completa para prestar este servicio es España. Las operadoras españolas Telefónica y Airtel fueron las primeras en ofrecer a parte de sus clientes servicios con tecnología GPRS. Aparte, autoridades como la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones confía en este sistema.

En un informe sobre la evolución del mercado de telefonía móvil, la CMT subrayó que \”mientras que el mercado GPRS contribuirá al aumento de la cuota de usuarios y el tráfico del actual sistema GSM, el sistema UMTS competirá con el GSM/GPRS por los usuarios\”. Y reafirmaba la idea de que se trata de una tecnología puente entre WAP y UMTS: \”El fracaso del WAP y las incertidumbres sobre las fechas en que el UMTS realmente se encuentre operativo hace pensar en que puede parecer razonable forzar la entrada en servicio del GPRS como una solución de tránsito para crear unas condiciones de mercado (industria y cultura) que posteriormente sirvan para acelerar el servicio UMTS\”.

Pero que nadie se frote las manos y piense que se avecina una revolución de la Internet móvil. Aunque se hayan creado muchas expectativas respecto a esta tecnología, las dudas que genera son mayores que las certidumbres. Por ejemplo, su velocidad de conexión o el tiempo de vida que tendrá. Los defensores de GPRS aseguran que la velocidad rondará los 50 kilobits por segundo, una brutalidad si se compraran con los 9,6 Kbps de los servicios de datos en los teléfonos móviles actuales.

El incremento de velocidad no se produce por arte de magia, sino porque los datos se comprimen, algo que sólo es posible con la conmutación de paquetes, similar a la que utiliza el exitoso iMode de NTT DoCoMo.

Lo que pocos ponen en duda es que GPRS será el verdugo que acabe con la vida de los servicios de WAP. A pesar de que con terminales GPRS se podrá acceder a ellos, algunos expertos han resaltado que la velocidad de acceso es similar a la actual, es decir, muy lenta.

Una de las principales cualidades de esta tecnología es que su conectividad es \”always on\”, es decir que siempre se encuentra en funcionamiento, no importa si se está utilizando o no. Además permite la conexión simultánea de varios usuarios. La primera consecuencia es que se optimizan los recursos, que no es poco en los tiempos que corren.

Pero las innovaciones requieren de ciertos cambios. Al disponer de conexión permanente, las operadoras podrían hacer el negocio del siglo si mantuviesen el cobro por tiempo de uso, algo inaceptable. Se deberán encontrar alternativas lógicas, y la que cada vez gana más peso es la de facturar por volumen de datos trasmitidos (pagar por lo que se consume). Se pasa de cobrar por tiempo a hacerlo por bits. Algo parecido es lo que hace Madritel con su tarifa plana: no cobra por el tiempo de conexión, sino por la cantidad de megas que se descarga el internauta de la Red más allá de un límite.

Telefónica fue la primera compañía que ya ofreció su abanico de tarifas para teléfonos GPRS. La novedad es que el precio disminuirá a medida que aumente el número de bytes transmitidos. Así, se espera cobrar cuatro pesetas por Kilobyte para consumos de hasta 1.000 kbtes al mes (un kb equivale, aproximadamente, a 1.000 caracteres de texto), mientras que los que utilicen una cantidad cercana a los 10.000 kb pagarán 0,50 pesetas por cada uno. Telefónica ofrece estos servicios a través de un terminal de la compañía Motorola (el TimePort 97389i), que fue presentado en su momento como el primer teléfono móvil GPRS y del que ya se han solicitado 100.000 unidades.

GPRS, ventajas

No es la velocidad de transmisión la principal ventaja del GPRS, sino los servicios que ofrece. De poco sirve recibir una información a la velocidad del rayo si no obtiene lo que se desea. Esta tecnología permite, entre otras muchas cosas, jugar en línea, acceder a contenidos de Internet, enviar y recibir mensajes de correo electrónico con una calidad superior a la de WAP (algo nada dificil). Además, se podrán desarrollar actividades financieras, como banca móvil y transacciones bursátiles y multimedia, (entre las que destacan tanto el envío como la recepción de música, fotos, vídeos y gráficos) y la transferencia de archivos.

GPRS es, por tanto, un puente que une una carretera de tercera llena de dificultades y obstáculos y una autopista recién asfaltada repleta de hostales en donde se ofrecen todos los servicios imaginables. Pero antes de llegar hasta allí hay que atravesar el camino de transición por el que, según parece, no se circulará nada mal. Sólo falta saber si habrá conductores dispuestos a pagar el peaje.


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