Hacer negocios en China

Como sabéis los que leéis mi blog, he estado 15 días en China. Eso no me convierte en un experto como Joan Dedeu, Presidente de China Consulting y buen amigo mío desde hace muchos años. Él lleva en China la friolera de 21 años, y ha podido vivir los cambios que se han realizado en más de cuatro lustros. Le he localizado por casualidad, a través de un libro editado por la Cámara de Comercio de Shanghai, y hemos quedado en vernos en Madrid pronto, ya que él tiene un conocimiento de la zona que nos vendrá muy bien.

Baquía me ha pedido que escriba un artículo sobre mis impresiones de las diferencias entre nuestro país y China en el mundo de Internet. Como con las ciudades –cualquier ciudad de segundo rango tiene la población de Madrid- China es gigante en todo. También en Internet.

Tuve la oportunidad de tener una entrevista muy interesante con el CTO de Sina.com, una de las empresas chinas que cotizan desde hace años en el NASDAQ y me explicó el por qué del fracaso de muchas grandes marcas internacionales en su país. Dijo que, probablemente, la única con éxito aceptable a su tamaño sea Google. Tanto eBay como Yahoo! o Amazon han quedado difuminadas por sus competidores chinos, más cercanos al mercado y mejores conocedores de sus gustos y del entorno que les rodea.

De entrada, debido a la censura que existe (aunque la verdad es que no se nota en una breve visita como la mía), los servidores que están fuera de China tienen peor acceso que los internos. Utilizar ISPs foráneos es pues un error muy común de las empresas extranjeras.

China es un país con grandes tradiciones e ideas muy concretas sobre cosas como nombres o colores. Se puede uno cargar un mercado por no haber sabido tener en cuenta este tipo de características.

Luego está el idioma. El mandarín es una lengua difícil de aprender y se tiene que tomar su aprendizaje con mucha seriedad. Óscar Ramos y Mónica Murial, nuestros representantes allí, lo han conseguido en tan solo 14 meses. Bien es verdad que su destreza es limitada, pero durante todo mi viaje no he necesitado otros traductores. El que, en el mundo de Internet, haya muchos chinos que hablan bien inglés también ayuda, claro. Sin embargo, a largo plazo, cualquiera que quiera tener una empresa con éxito allí tendrá que tener representantes que hablen bien el mandarín, y completar la plantilla con nativos del país.

Dada la diáspora china por todo el mundo, hay que diferenciar entre los chinos nacidos y criados en China y los que lo han hecho en el extranjero. Estos últimos, por haberlo hablado en familia, se manejan con el mandarín, pero lo suelen leer mal y escribir peor.

Como al principio es difícil entender el alma china, tener colaboradores que dominen el idioma pero que se han criado en tu país puede ayudar. Un chino criado en Chamberí –y ya hay bastantes- resulta que se parece más a nosotros que a los demás miembros nativos de su país de origen.

En realidad, las empresas que crecen en el sector de Internet chino tienen mayoría de empleados que son nativos y educados en China. Sin embargo, en puestos directivos se encuentran muchos nativos de Taiwán, y otros que se han criado en USA o Europa, o que han hecho una estancia larga en el extranjero y tienen un mayor grado de fluidez en su manejo del inglés.

Los sueldos son mucho más baratos que en España, y si se puede dirigir una empresa manejando el mandarín –porque el representante de nuestra empresa lo hable bien- se puede conseguir poner en marcha negocios de Internet con costes muy bajos.

En este tiempo hemos estudiado qué tipo de empresas tienen mayores posibilidades en el Internet chino, y ya hemos localizado algunas –en el sector turístico por ejemplo- que nos parecen muy interesantes.

Después de esta introducción de un viajero poco experto en el país, trataré de que, de vez en cuando, nuestra gente en Shanghai o alguno de sus amigos escriban más sobre cualquier tema de interés que tengáis sobre aquel país.


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