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Hasta la vista Gator

El controvertido Gator, acusado por los usuarios de software de intrusista (se colaba de rondón con otros programas) y por los editores de sitios web y publicistas (se dedica, además de recordar contraseñas y rellenar formularios, a tapar la publicidad online con la que se encuentre su usuario con la suya propia), va a tener que pasar cierto tiempo en el mismo limbo que ocupan Audiogalaxy y Napster por orden judicial. Al menos hasta que haya concluido el caso que iniciaron a finales del pasado mes de junio una decena de editores de sitios web entre los que destacan Washington Post, Dow Jones, Tribune y The New York Times.

El pasado viernes, el juez Claude Hilton ordenó que Gator suspendiera su práctica de sustituir banners y pop-ups en las páginas de los editores de páginas web, a menos que cuenta con su permiso. Y la cosa puede ir para largo: a principios de agosto este mismo juez presentará el calendario del proceso, que llegará a los tribunales antes de fin de año.

Terence Ross, abogado de los demandantes, tiene claro (quizás antes de tiempo) que esta suspensión indica que el juez les da la razón. “Gator está infringiendo nuestro copyright y nuestras marcas. El juez ha llegado a esa conclusión, y un jurado alcanzaría la misma decisión en un juicio”, dice Ross. En la demanda ya describían a Gator diciendo que “esencialmente es un parásito de la Red”.

Jeff McFadden, CEO de Gator, se muestra confiado con que el caso se saldará a su favor. \”Estamos seguros de que una vez se hayan presentado todos los hechos en el juicio que vendrá, ningún tribunal eliminará el derecho de los consumidores a decidir por sí mismos lo que quieren que aparezca en sus computadoras”. Sea lo que sea lo que se decida, sentará un importante precedente.

Los editores defienden que los pop-ups de Gator violan las leyes del copyright y se benefician injustamente del tráfico generado por sus sitios web. Además, Gator osa incluir en ocasiones anuncios de la competencia. Y aquellos que piensen que Gator es un programilla sin importancia, deben saber que en mayo 33 millones de internautas lo empleaban según cálculos de Media Metrix. Según los demandantes, al menos el 16% de sus usuarios no saben que Gator les coloca publicidad extraña.

Ya hace casi un año, la Interactive Advertising Bureau (IAB) amenazó con llevar a Gator ante la Federal Trade Commission. Gator contraatacó poniendo una demanda contra la IAB para defender su derecho a vender anuncios en la Red, y ambos llegaron luego a un acuerdo para que el asunto no fuese a mayores. Pero parece poco probable que esta vez se libre tan fácilmente.


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