Hemos probado: HTC Desire

A la espera de la llegada de los próximos Desire HD y Z, el Desire a secas es el smartphone más avanzado que tiene actualmente en el mercado HTC. Y cuesta imaginarse cómo la compañía taiwanesa logrará mejorar las prestaciones de un teléfono ya excelente. Aunque si algo ha demostrado HTC en apenas un año y medio es que el ritmo de innovación y mejoras que introduce en sus dispositivos es trepidante, por lo que el desafío, aunque complicado, es asequible. Y es que el HTC Desire es un aparato que permite entender por qué los teléfonos que funcionan con Android están pasando de ser un reducto de geeks a una seria alternativa a los dominantes iPhone de Apple: un hardware impecable al que se une un sistema operativo muy eficiente, complementado con un Android Market cada vez más equipado. El Desire tiene un diseño elegante, con bordes redondeados y material plástico que facilita el agarre. Los laterales están libres de teclas, excepto el control de volumen en la parte izquierda. La parte baja del frontal se reserva para las teclas de Menú, Inicio, Deshacer y Búsqueda. A ellas se ha añadido un ratón óptico en realidad más decorativo que práctico, ya que la mayoría de las veces es más cómodo desplazarse por las diferentes opciones tocando la pantalla táctil que utilizando un ratón que no siempre se acaba de controlar totalmente. Su única función clara y exclusiva es la de disparador en la cámara. La pantalla capacitiva con tecnología AMOLED destaca por su tamaño (3,7 pulgadas) y magnífica calidad de respuesta, ya que es sensible hasta al más leve toque. Es muy cómoda para navegar, con un zoom que responde rápidamente al gesto de pinza de los dedos. El potente procesador de 1 GHz ayuda a que todo funcione a la máxima velocidad. Como sucede en todos los Android de HTC, el sistema operativo se compagina con la interfaz Sense, aunque de tal forma que un usuario un tanto despistado nunca sabe (ni tiene por qué saberlo) cuando está utilizando uno y cuándo el otro. Desde el inicio tenemos acceso a siete pantallas totalmente personalizables con atajos y accesos directos a las habituales aplicaciones de mensajes, redes sociales y otros widgets incorporados. Las funciones de cámara (5 MP) y reproductor multimedia (vídeo HD, radio FM) son aceptables en un teléfono de gama alta, sin ser especialmente destacadas. Por señalar alguna pega, el acelerómetro es un tanto lento al pasar del formato horizontal al vertical, o viceversa. En definitiva, un teléfono sin nada (no demasiado, dirán los más fanáticos de la marca afrutada) que envidiar a los mejores smartphones en el mercado.


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