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Hemos probado: Nokia E5

El E5 es un buen ejemplo de por qué Nokia anda un tanto desorientada en el camino a seguir dentro de los smartphones: ni es un móvil de última generación (olvídense de pantallas táctiles, widgets, personalización…) ni es una BlackBerry… aunque se parece bastante. Podemos definirlo como un aparato digno, aunque poco vistoso, orientado al sector corporativo, y por tanto bien equipado para los negocios. Puede ser recomendable para alguien que haga su primera incursión en los móviles corporativos, pero cualquiera que haya usado un Android, un iPhone u otros teléfonos de gama alta lo percibirá como un paso atrás. El E5 cuenta con teclado QWERTY completo, con teclas en relieve que facilitan bastante el manejo pese a su reducido tamaño. La pantalla es TFT de 2,36 pulgadas, suficiente para leer un correo o ver fotos, aunque se queda pequeña cuando se trata de utilizar los programas ofimáticos. Con 126 gramos, no resulta pesado, y aunque no entra en todos los bolsillos tampoco puede decirse que sea un trasto. Se maneja fácilmente con una mano, y las esquinas redondeadas hacen que el agarre sea cómodo. La cámara es de 5 megapíxeles, con flash incorporado. Sin embargo se echa de menos la función de enfoque automático, un detalle que a Nokia (que suele cuidar mucho las cámaras de sus teléfonos) parece habérsele pasado esta vez. También son correctas las aplicaciones de reproductor y grabadora de sonido. Pasando al software, el E5 funciona con la versión 9.3 de Symbian, que se ha quedado un tanto anticuada y algo complicada de manejar, no por sofisticada sino por lo que podríamos resumir en demasiados clics, en demasiados menús, para configurar algo sencillo. Como todo teléfono para trabajar, el E5 hace hincapié en la sincronización con el correo electrónico y la agenda, aunque sin olvidar aplicaciones de redes sociales, también incluidas. Viene equipado con los mapas de Nokia, que nunca vienen mal, y la conectividad (3G o WiFi) funciona a la perfección y sin sobresaltos. Ocasionalmente nos ofrece consejos sobre cómo utilizarlo. En resumen, aunque por su aspecto recuerde a una BlackBerry (la comparación es inevitable), es más sencillo que la mayoría de los modelos de RIM y puede resultar adecuado para alguien que prueba su primer smartphone, que quiere transferir con facilidad sus datos desde otro Nokia, o sencillamente quiere un móvil para trabajar que no sea demasiado sofisticado. Eso sí, al trabajador tecnófilo se le quedará pequeño.


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