Hemos probado: Vivaz Pro de Sony Ericsson

En el mercado de los smartphones ya hay claramente diferenciados dos tipos de terminales: los todoterreno, capaces de hacer de todo gracias a una potente combinación de hardware/software, respaldada por una buena tienda de aplicaciones (léase iPhones, Androids, BlackBerrys y algunos otros) y los modelos creados para un uso específico. A esta última categoría pertenece el Vivaz Pro de Sony Ericsson, un teléfono con las limitaciones propias de un ecosistema cerrado (olvídese de la interfaz personalizada o la descarga de aplicaciones), pero que cumple con las funciones para las que ha sido diseñado, principalmente las imágenes y la mensajería. Empezando por el diseño, el Vivaz Pro es bastante ligero y manejable para ser un teléfono que esconde un teclado QWERTY deslizable. El teclado precisamente es uno de sus fuertes, ya que es muy espacioso entre las teclas, lo que facilita mucho la escritura incluso a alta velocidad. No puede decirse lo mismo de los tres botones frontales, cuyo tacto es un tanto rudo. La pantalla es TFT de 3,2 pulgadas con tecnología táctil resistiva, lo que significa que es necesario aplicar cierta presión; a pesar de ello, la respuesta en general es buena. La resolución es de 360 x 640 píxeles, lo que ofrece una aceptable calidad de imagen. Una de las prioridades del Vivaz Pro es la función de cámara, para lo que incluye dos botones en el lateral que activan las funciones de fotos o grabación de vídeo con sólo pulsarlos. Es posible grabar en HD, y las opciones para capturar y tratar las imágenes (geoetiquetado, detección de rostros, zoom digital 4x, autofoco, flash LED) son de lo mejor que ofrece el teléfono. La cámara es de 5,1 megapíxeles, por lo que se queda algo corta comparada con smartphones de gama media/alta, aunque suficiente para imágenes de calidad. Los mayores problemas los encontramos al interactuar con los menús. El sistema operativo Symbian llega a convertirse en irritante, con opciones complicadas y difíciles de localizar (prueben a cambiar el tono de llamada), y aplicaciones organizadas de forma poco intuitiva. Un serio inconveniente si queremos hacer con el teléfono más cosas de las que nos permiten los accesos directos. La noticia esperanzadora es que Sony Ericsson ha abandonado Symbian (¿veremos sus teléfonos con Android?). El navegador no es lento, con opciones de zoom y vistas en miniatura que ayudan a desplazarse entre las diferentes ventanas abiertas. El acelerómetro, para cambiar del modo vertical al panorámico, no es todo lo rápido que se podría desear, y funciona en ocasiones de un modo un tanto aleatorio. El teléfono incluye WiFi y 3G. En definitiva, un teléfono no muy recomendable para los usuarios que den prioridad a aspectos como el diseño, las aplicaciones o la fluidez de la interacción, aunque servirá para aquellos que den preferencia a los mensajes y la cámara.


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