BAQUIA

HP-Compaq, fusión contra la familia

 

El acuerdo entre dos de los más grandes en el mercado informático, Hewlett-Packard y Compaq, se ha encontrado con una sólida barrera familiar. Al anuncio de los hijos de los fundadores de ambas empresas, que mostraron su oposición a la fusión, se ha unido ahora la decisión de la Fundación Packard, con un importante peso accionarial, de desligarse de los intereses estratégicos de la operación.

Se anuncia el nacimiento de un monstruo

El 4 de septiembre Hewlett-Packard y Compaq anuncian una fusión defensiva para plantar cara a un mercado en recesión. Juntos podrían hacer frente a la constante caída de las ventas, así como comer terreno a IBM y parar los pies a la creciente amenaza de Dell.

El acuerdo contemplaba los siguientes puntos:

  • La operación estaba prevista para la primera mitad de 2002.
  • Hewlett-Packard y Compaq formarían una única compañía que ingresaría 87.400 millones de dólares y obtendría unos beneficios operativos de 3.900 millones, según los resultados de los cuatro últimos trimestre de ambas empresas.
  • La unión conseguiría ahorrar 2.500 millones de dólares en costes para mediados del año fiscal 2004.
  • Los accionistas de Compaq recibirían 0,632 títulos de la nueva HP por cada uno de Compaq, lo que daba a la fusión un valor aproximado de 25.000 millones de dólares.
  • La nueva compañía se constituiría alrededor de cuatro negocios.
    1. Imagen e impresoras (20.000 millones de dólares), con Vyomesh Joshi (presidente de Imaging and Printing Systems HP) a la cabeza.
    2. Dispositivos (29.000 millones), liderada por Duane Zitzner, presidente de Computing Systems (HP).
    3. Infraestructuras (23.000), que incluye servidores, almacenamiento y software, dirigida por Peter Blackmore, presidente de la división de Ventas y Servicios de Compaq.
    4. Servicios (15.000), con Ann Livermore, presidenta de HP Servicios, dirigiendo un equipo de 65.000 empleados de consultoría, mantenimiento y outsourcing.

El anuncio fue recibido con escepticismo en los mercados y con regocijo por la competencia. Wall Street castigó los planes de ambas compañías devaluando la magnitud del pacto: tiró el precio de las acciones de HP y Compaq hasta dejar el acuerdo de 25.000 millones en poco más de 17.000. Y Sun y Dell ven en el largo y costoso proceso de fusión de los dos gigantes una oportunidad única para seguir royendo cuota de mercado.

Las familias toman la palabra

A las dudas generadas en diversos sectores sobre la conveniencia de juntar los problemas de las dos compañías para atravesar una situación delicada, se unieron las voces de las familias de los creadores de HP, que fueron oponiéndose en cascada a la fusión.

Recién estrenado noviembre, dos meses después del anuncio del acuerdo, la familia de William R. Hewlett, uno de los cofundadores de Hewlett-Packard, declaró su abierta oposición al enlace con uno de sus principales rivales. Walter B. Hewlett, hijo del cofundador y director de HP, manifestó –después de una cuidadosa deliberación y de consultarlo con su asesor financiero– que las previsiones de desarrollo de la futura HP no le animaban a votar a favor del acuerdo. Hewlett-Packard, según el hijo menor de William R. Hewlett, puede crear más valor para los accionistas e inversores en solitario que si se asocia con Compaq. El 6,5% de la empresa en manos de esta parte de la familia se ponía del lado del NO en la balanza.

Al día siguiente, David Packard, hijo del otro fundador de HP, hizo suyas las declaraciones de Walter B. Hewlett y situó su 1,3% de HP contrario a la operación.

Quedaba entonces por ver que harían el resto de los hermanos Packard, al frente de la David and Lucille Packard Foundation, que con su 10,4% tenían peso suficiente para modoficar el destino.

Los movimientos familiares comenzaron a poner nerviosos a los ejecutivos de ambas compañías. Los de Compaq, reunidos de urgencia, firmaron una declaración manifestando su \”apoyo incondicional\” al acuerdo, afirmando que están \”más convencidos que nunca de que la inión es la mejor opción para los intereses de accionistas, clientes, socios y empleados\”. No en vano, muchos analistas coinciden en que si la unión pifia, Compaq sudará la gota gorda para salir adelante.

La presidenta y CEO de HP, Carleton S. Fiorina, también comenzó a buscar frenéticamente el apoyo entre los principales inversores de ambas compañías.

La Fundación dice no

Aunque se han hecho esperar, David y Lucille Packard no han traicionado a la familia y también han decidido que lo mejor es que cada uno reme por su lado. \”El Consejo de Administración entiende las consideraciones estratégicas de la dirección de la empresa, pero después de un análisis exhaustivo la decisión preliminar del consejo es que Hewlett-Packard defenderá mejor los intereses de la Fundación si no sigue adelante con la transacción\”, declaró Susan Packard, presidente de la Fundación.

La decisión de la Fundación Packard de situar su 10,4% en contra de la fusión puede pesar definitivamente sobre los accionistas: \”Si vota en contra de la adquisición, ésta no saldrá adelante\”, según un analista de Giga Group.

Como no podía ser de otra manera, Hewlett-Packard y Compaq se han apresurado a ratificar los planes de fusión a pesar de la oposición familiar. De momento, en términos de peso accionarial, sólo el 18% de HP es contrario al deseo de Fiorina y Michael Capelas, CEO de Compaq. \”Nuestro firme compromiso con la fusión nace de nuestra convicción de que proporcionará al sector liderazgo y las ganancias que nuestros accionistas esperan y nuestros empleados merecen\”, declaró Fiorina tras conocer la decisión de la fundación.

La bola de cristal

La manida expresión \”las espadas están en todo lo alto\” la adapta un analista estadounidense al béisbol: \”Es como perder los tres primeros partidos de la serie mundial [que se disputa a siete]\”, según recoge El País.

Teniendo en cuenta los porcentajes en una votación de accionistas que todavía no tiene fecha, Fiorina seguiría teniendo la mano de la partida. Pero eso no quiere decir que todas las partes hayan dicho ya \’esta boca es mía\’. Walter Hewlett afirmó haber encontrado una \”nutrida y extendida oposición a esta transacción\”. Su decisión no es un capricho para mantener independiente la compañía fundada por su padre, ya que piensa que la combinación de ambas empresas \”incrementaría drásticamente la dependencia del malhadado mercado de los PCs, reduciendo la participación de los accionistas en el mucho más rentable mercado de las impresoras y derivados\”. También Wall Street expresó su satisfacción ante el anuncio de la Fundación, premiando a HP con un 7% y a Compaq con un 12%.

Además, la importancia de la Fundación Packard va mucho más allá de su peso accionarial, como afirma John Heath, vice presidente ejecutivo de The Brenner Group: \”En porcentaje no son grandes, pero psicológicamente es un voto muy negativo, una condena muy severa que va a ser difícil de superar\”.

Para que la unión con Compaq salga adelante, HP necesita más del 50% de las acciones de su lado. Si los Hewlett y los Packard (y las fundaciones de ambas familias) votan definitivamente en contra de la unión, y asumiendo que sólo el 25% de los inversores privados también lo haga, HP necesitaría del apoyo del 61% de los inversores institucionales. Sin embargo, si la Fundación Packard rectifica su postura inicial, con el 42% de los accionistas institucionales bastaría para sacar adelante el trato.

Los analistas ven en la situación una repetición de la jugada acaecida hace un año, cuando Fiorina trató sin éxito de unir los destinos de HP y PricewaterhouseCoopers, con lo que buscaba que la auditora y consultora empujase la división de servicios de HP para que consiguiese hacer sombra a IBM. La decisión de la Fundación y la reacción del parqué llevarán, cuando menos, a que los apoyos tras los que anda Fiorina se piensen tres veces su voto. Si Fiorina falla en este segundo intento, es muy probable que no siga al frente de la compañía.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios