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Incertidumbre 2.0

Estamos en un momento de avalancha de productos 2.0, ya saben, esos que basan su filosofía y funcionamiento en el comportamiento activo de los usuarios. Al menos por estas latitudes, porque en otras, como explica Rogelio Bernal en su blog, el término 2.0 ya empieza a sonar a sinónimo de “aquí huele a muerto”, o cuando menos de “por favor, inventen ya algo nuevo y dejen de explotar el palabro”. Tal vez por eso, algunos se afanan por coger el último tren de las adquisiciones millonarias, ese en el que YouTube viaja cómodamente en el vagón de primera clase.

– Viajeros al tren, viajeros al treeeeeeeen.

– ¡Facebook, Digg, Wikipedia, WordPress, Technorati…! ¡¡Apresúrense, que arranca!!

– ¿Pero toda esta gente ya sabe cómo hacer dinero?

– Shhh, calle, que está mirando un inversor.

Por si sirve de alguna ayuda para clarificar el panorama, Dion Hinchcliffe apunta en ZD Net un glosario de características que pueden lastrar o empujar para arriba a las empresas 2.0. De lo que no cabe duda es que proyectos con esa coletilla hay a punta pala (no hay más que ver la larga cola de emuladores que arrastra el privilegiado YouTube), por lo que algunos recuerdan la larga sombra de la burbuja tecnológica, y la amenaza de que se repita la catástrofe de finales del siglo pasado. Tal vez lo único que hace falta es un proceso de selección natural, y dejar que el mercado descarte los innecesarios y encumbre los válidos.


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